Diciembre 12

…Que sean uno, así como nosotros somos uno“, (Juan 17:22).

La personalidad es esa parte peculiar, singular e incalculable de nuestra vida, que nos diferencia de todos los demás. Es demasiado grande para poderla comprender. Una isla en el mar puede ser solamente la cima de una gran montaña y nuestra personalidad es algo parecido. Como no conocemos las grandes profundidades de nuestro ser, no podemos hacer una valoración de nosotros mismos. Empezamos creyendo que podemos, pero pronto entendemos que sólo un ser nos comprende completamente, nuestro Creador.

Así como la individualidad caracteriza la parte externa del hombre natural, la personalidad es el sello característico del hombre espiritual. Nunca podemos describir a nuestro Señor a partir de la individualidad o la independencia, sino sólo a partir de su personalidad: “El Padre y yo uno somos”, Juan 10:30. La personalidad se debe unir. Es decir, que sólo alcanzas tu verdadera identidad estando unido a otra persona. Cuando el amor, o el Espíritu de Dios, entra en una persona, ésta queda transformada y ya no insiste más en mantener su individualidad. El Señor nunca habló de la individualidad de una persona, o de su posición aislada, sino de su personalidad. “Que sean uno, así como nosotros somos uno”. Cuando le cedes a Dios tus derechos sobre ti mismo, enseguida tu verdadera naturaleza personal comienza a obedecer a Dios. Jesucristo emancipa toda tu personalidad e incluso tu individualidad se transforma. La transformación es causada por el amor, es decir, por la devoción personal a Jesús. El amor es el desbordante resultado de una persona en verdadera comunión con otra.

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“…Ojos era yo para el ciego, y pies para el cojoy examinaba la causa que no conocía“, Job 29:15,16

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12 De Dezembro
“Para que sejam um, como nós o somos”, João 17.22

A personalidade é aquela coisa única, peculiar e profunda que nos faz distintos de todas as demais pessoas. A nossa personalidade é complexa demais para a compreendermos bem. Uma ilha no mar pode ser apenas o cume de uma grande montanha abaixo de água. A personalidade é como uma ilha; não sabemos nada sobre as profundezas que existem abaixo dela e, por consequência, não somos capazes de nos poder avaliar a nós mesmos mediante o que sabemos de nós mesmos. Inicialmente, achamos que podemos, mas, acabamos por entender que só existe um Ser capaz de nos entender muito bem e é quem nos criou.

A personalidade é uma característica do interior de todo o homem espiritual, como a individualidade é uma característica do homem exterior. Torna-se impossível para nós podermos definir o Senhor Jesus em termos de individualidade e de forma independente, mas, apenas em termos de personalidade diremos que, “Eu e o Pai somos um”, João 10:30. A personalidade tem a propriedade de se poder vir a unir a outra; assim, cada pessoa só alcança a sua verdadeira identidade quando se une a outra. Quando o amor, ou o Espírito de Deus toca em alguém, essa pessoa transforma-se e não mais insiste em sua individualidade como sendo distinta. O Senhor nunca defendeu a individualidade ou um posicionamento isolado de cada indivíduo; as suas palavras eram em defesa da personalidade: “Que sejam um, como nós somos um”. Se você entregar a Deus os direitos que tem sobre si mesmo, logo ali a verdadeira natureza da sua personalidade corresponder-se-á com a dele intimamente. Quando é Jesus Cristo quem emancipa a personalidade, toda aquela individualidade que temos logo se transfigura; o elemento de transfiguração é o amor, a nossa devoção pessoal a Jesus Cristo em pessoa dentro de nós. O amor é o transbordar dessa personalidade em plena comunhão com a dele.

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“…Olhos para o cego e pés para o coxo… pai para o orfão e a causa que desconhecia, investiguei…” Jó 29:15,16

Diciembre 11

Entonces Jesús dijo a sus discípulos: -Si alguien quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo“, Mateo 16:24.

La individualidad es la envoltura de la vida personal. La individualidad se abre paso a los codazos, separando y aislando. Ésta es la característica primordial de un niño y con razón. Cuando la confundimos con la vida personal, quedamos aislados. La individualidad como un caparazón, es la protección natural creada por Dios para la vida personal. Pero, para que esa vida personal pueda surgir y llegar a la comunión con Él, nuestra individualidad debe desaparecer. La individualidad falsifica la personalidad, así como la lujuria falsifica el amor. Dios diseñó la naturaleza humana para Él mismo, pero la individualidad la corrompe y la desvía hacia sus propios propósitos.

La individualidad se caracteriza por la independencia y la obstinación. Es su continua afirmación lo que, más que cualquier otra cosa, estorba nuestro desarrollo espiritual. Si dices: “No puedo creer”, es porque tu individualidad está bloqueando la vía. Ella nunca puede creer. Pero, nuestra personalidad no puede dejar de creer. Obsérvate cuidadosamente cuando el Espíritu de Dios esté obrando en ti. Él te empuja hasta el límite de tu individualidad donde es necesario escoger entre decir: “No lo voy a hacer”, o someterte para romper el caparazón de la individualidad y dejar que emerja la vida personal. El Espíritu Santo la va reduciendo poco a poco a un solo punto (ver Mateo 5:23-24). Es tu individualidad la que no quiere reconciliarse con tu hermano. Dios quiere llevarte a tener comunión con Él, pero si no estás dispuesto a ceder el derecho sobre ti mismo, Él no lo hará. Niéguese a si mismo: Cuando niegas tu derecho a la independencia, la vida real tiene la oportunidad de crecer.

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“…Ojos era yo para el ciego, y pies para el cojoy examinaba la causa que no conocía“, Job 29:15,16

11 De Dezembro
Se alguém quer vir após mim, a si mesmo se negue“, Mat.16.24

A individualidade é a casca dura à volta da vida interior. A individualidade empurra os outros para o lado, separa e isola e não permite que seja tocada. Nós vemos isso como a primeira reacção duma criança e com razão; mas, se confundirmos individualidade com vida pessoal, ficaremos isolados de tudo que tem valor também. Essa casca de individualidade é um invólucro natural criado por Deus para a protecção da nossa vida individual, espiritual e caracteristicamente pessoal; contudo, a individualidade tem que se romper para que a vida pessoal possa desabrochar e entrar dentro duma comunhão individual e pessoal com Deus. Confundimos individualidade com espiritualidade, assim como confundimos lascívia com amor. Deus criou a natureza humana para ele mesmo; a individualidade degrada a natureza humana fazendo-a subsistir e existir só para si mesma.

As características da individualidade são independência e auto-afirmação. O que mais atrapalha a nossa vida espiritual é a constante auto-afirmação de nossa individualidade pessoal e individual. Quando teima em dizer: “Não consigo crer”, é a individualidade que está por ali entrelaçada com alguma coisa; a individualidade nunca consegue crer. Mas, o nosso espírito não pode deixar de crer. Cuide-se quando o Espírito de Deus estiver em acção dentro de si. Ele o empurrará para as margens da sua individualidade; e você terá duas opções: dizer “não!” ou render-se e quebrar a casca da sua individualidade protectora para permitir que a vida pessoal surja e irrompa de dentro de si. O Espírito Santo sempre nos apontará essa como única questão, Mat.5.23,24. O que me impede de reconciliar-me com o meu irmão é a minha individualidade pessoal. Deus quer levá-lo a uma união de facto só com ele, mas, a menos que você se disponha a renunciar a todos os seus direitos sobre si, ele não poderá fazê-lo. “Negue-se a si mesmo ” – negue o seu direito independentista para que toda a sua vida verdadeira tenha aquela oportunidade de vir a crescer.

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“…Olhos para o cego e pés para o coxo… pai para o orfão e a causa que desconhecia, investiguei…” Jó 29:15,16

Diciembre 10

“Pues está escrito que Abraham tuvo dos hijos: uno de la esclava y el otro de la libre”, (Gálatas 4:22)

En este capítulo de Gálatas Pablo no estaba hablando del pecado, sino de la relación entre lo natural y lo espiritual. Lo natural solo se puede volver espiritual mediante el sacrificio, de otra forma la persona vivirá de manera dividida. ¿Por qué ordenó Dios que lo natural se sacrifique? Él no lo ordenó. No es su voluntad perfecta, sino su voluntad permisiva. Su voluntad perfecta es que lo natural se vuelva espiritual por la obediencia. Es el pecado el que ha hecho necesario que lo natural se sacrifique.

Abraham tuvo que ofrecer primero a Ismael que a Isaac (ver Génesis 21:8-14). Algunos de nosotros estamos tratando de ofrecerle a Dios sacrificios espirituales, antes de haber sacrificado lo natural. La única forma de ofrecerle a Él un sacrificio espiritual es presentando nuestros cuerpos como un sacrificio vivo. La santificación es más que ser liberados del pecado. Implica rendirme deliberadamente al Dios de mi salvación, cueste lo que costare.

Si no sacrificamos lo natural por lo espiritual, la vida natural se pondrá y desafiará a la vida del Hijo de Dios en nosotros produciendo confusión permanente. Este es siempre el resultado de una naturaleza espiritual indisciplinada. Nos descarriamos porque rehusamos con obstinación disciplinarnos, física, moral, o mentalmente. Y luego nos disculpamos, diciendo: “Bueno, no me enseñaron disciplina cuando era niño”. ¡Entonces disciplínate ahora! Si no lo haces, arruinarás toda tu relación personal con el Señor.

Mientras sigamos mimando y premiando a nuestra vida natural, Dios se involucrará activamente en ella. Pero cuando estemos dispuestos y resueltos a sacarla al desierto y a mantenerla sometida, su presencia es en nuestra vida natural y Él hará surgir pozos y oasis en cumplimiento de todas sus promesas para lo natural (ver Génesis 21:15-19).

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10 De Dezembro
“Abraão teve dois filhos, um da mulher escrava e outro da livre”, Gal.4.22

Neste capítulo de Gálatas, Paulo não lida com o pecado, mas, da relação que existe entre o âmbito natural e o espiritual. O natural deve ser transformado em espiritual através do sacrifício, senão ocorrerá um divórcio desastrado da vida real. Por que Deus ordenaria que o natural fosse sacrificado? Ele não ordenou. Não se trata de uma ordem de Deus, mas, de sua vontade permissiva. A determinação de Deus foi de que o natural se transformasse em espiritual através da obediência incondicional; mas, a presença do pecado tornou necessário que o natural fosse sacrificado logo ali.

Abraão teve que oferecer Ismael antes mesmo de poder oferecer Isaque (ver Gênesis 21:8-14). Alguns de nós estamos a tentar oferecer sacrifícios espirituais a Deus antes de sacrificarmos tudo aquilo que nos possa ser natural. O único meio de podermos oferecer a Deus um sacrifício espiritual, será apresentar o nosso corpo como sacrifício vivo a ele diante dele. A santificação significa mais do que libertação do nosso pecado; significa uma entrega deliberada de mim mesmo, a Deus, sem importar-me com o preço que me irá custar ainda.

Se não sacrificarmos o natural ao espiritual, a vida natural zombará da vida do Filho de Deus dentro de nós, produzindo uma permanente vacilação e oscilação em todos os nossos passos e mecanismos. Isso é sempre produto de uma natureza espiritual indisciplinada e irascível. Erramos por sermos teimosos, recusando-nos a disciplinar-nos física, moral e mentalmente. “Eu nunca fui disciplinado quando era criança”. Mas, tem que se disciplinar agora. Se não o fizer, a sua vida pessoal não irá ter qualquer valor para Deus.

Enquanto persistirmos em tornar a nossa vida natural mimada e acariciada por nós mesmos, Deus não terá porque a abençoar; quando, porém, a colocarmos no deserto e resolutamente a subjugarmos a ele e a nós mesmos para lhe obedecer incondicionalmente, então Jesus será com ela; abrirá poços e oásis dentro de nós e cumprirá todas as suas promessas em relação à nossa vida natural, Gen.21:15-19.

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Diciembre 9

Pero los que son de Cristo han crucificado la carne con sus pasiones y deseos“, Gálatas 5:24

La vida natural no es pecaminosa. Pero debemos abandonar el pecado y no tener absolutamente nada que ver con él. El pecado pertenece al diablo y al infierno. Yo, como un hijo de Dios, pertenezco al cielo y al Señor. El punto no es renunciar al pecado, sino al derecho sobre mí mismo, a mi independencia natural y a mi voluntad. Es aquí donde la batalla se debe librar. Lo que nos impide ser lo mejor de Dios es lo recto, bueno y noble, desde el punto de vista natural. Cuando comprendemos que la excelencia moral natural es contraria a la sumisión a Dios, ponemos a nuestra alma en el centro de su más recia batalla. Muy pocos de nosotros controvertimos lo que es sucio, malo y erróneo, pero sí lo que es bueno. Lo bueno es enemigo de lo mejor y cuanto más alto asciendes en la escala de la excelencia moral, tanto más intensa es la oposición a Jesucristo. Pero los que son de Cristo han crucificado la carne. No solamente te costará algo de tu vida natural, sino todo. Jesús, dijo: “…Si alguien quiere venir en pos de mi; niéguese a sí mismo”, Mateo 16:24, es decir, antes de hacerlo debes negarte al derecho sobre ti mismo y comprender quién es Jesucristo. No rehúses asistir al funeral de tu propia independencia.

La vida natural no es espiritual y solamente se vuelve espiritual por medio del sacrificio. Si no sacrificamos a propósito lo natural, lo sobrenatural nunca será natural. No lo conseguimos con facilidad, pero cada uno de nosotros tiene en sus manos todos los medios para alcanzarlo. No es cuestión de orar, sino de poner en práctica.

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“…Ojos era yo para el ciego, y pies para el cojoy examinaba la causa que no conocía“, Job 29:15,16

9 De Dezembro
E os que são de Cristo Jesus crucificaram a carne, com as suas paixões e concupiscências“, Gal.5.24

A nossa vida natural não é pecaminosa; devemos separá-la de todo pecado e não ter nada a ver com ele sob qualquer forma ou pretexto. O pecado nasceu do inferno e do diabo; então, eu, como filho de Deus, pertenço ao céu e a Deus. A renúncia aqui não é ao pecado, mas, aos meus direitos sobre mim mesmo que é o que faz o pecado em sua essência, sobre minha independência e auto-confirmação; e é aí que a batalha se trava, nessa esfera. São coisas justas, nobres e boas do ponto de vista natural que nos mantêm afastados do melhor que há em Deus. Quando entendemos que as virtudes naturais se opõem naturalmente à nossa rendição total a Deus, estamos em vias de colocar toda a nossa alma bem no centro do seu maior campo de batalha. A maioria dos cristãos não questiona sequer nada mais sobre a malignidade do pecado, do mal e do erro, mas, no entanto, nos embaraçamos no que é bom na aparência. É o bom que é inimigo do melhor; e quanto mais alto subimos na escala das nossas virtudes naturais, tanto mais intensa será a oposição a Jesus Cristo. “E os que são de Cristo Jesus crucificaram a carne” – os custos reais são sacrificar em nós tudo que há de natural e não apenas algumas coisas que há de mal. Jesus disse: “Se alguém quer vir após mim, negue-se a si mesmo”, Mat.16:24, ou seja, renuncie a todos os seus direitos sobre si mesmo; e ninguém o fará enquanto não compreender quem é Jesus Cristo de forma real e evidente. Cuidado para não se recusar a assistir ao velório e funeral da sua própria independência.

A vida natural não é pecaminosa, mas, também não é espiritual e só pode tornar-se espiritual através do sacrifício dela. Se não sacrificarmos resolutamente tudo aquilo que é natural, o sobrenatural nunca poderá tornar-se natural dentro de nenhum de nós. Não há um caminho fácil para se poder chegar lá; a responsabilidade é sempre de cada qual. E não é uma questão de oração, mas, de prática, de acção voluntária e activa contra si próprio.

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Diciembre 8

“Y así, con una sola ofrenda hizo perfectos para siempre a los santificados”, Hebreos 10:14

Si creemos que Dios nos perdona porque sentimos dolor por nuestros pecados, pisoteamos la sangre del Hijo de Dios. La muerte de Jesucristo es la única razón para que Dios perdone los pecados y para la insondable profundidad que hay en el hecho de que no los recuerda. El arrepentimiento es solamente el resultado de nuestra comprensión personal de la expiación que Él llevó a cabo por nosotros.

“… Cristo Jesús, el cual nos ha sido hecho por Dios sabiduría, justificación, santificación y redención”, 1 Corintios 1:30. Cuando entendemos que Él se hizo todo esto por nosotros, entonces comenzamos a disfrutar del gozo ilimitado de Dios. Dondequiera que no esté presente su gozo, está operando la sentencia de muerte.

Sin importar quiénes o qué seamos, Dios nos restaura a la posición correcta con Él únicamente por la muerte de Jesucristo. Él no lo hace porque su Hijo aboga por nosotros, sino porque murió. Es algo que no se gana, sino que se acepta. Ninguna súplica o ruego que deliberadamente ignore la cruz de Cristo tiene valor, pues está golpeando en una puerta diferente a la que Jesús ya abrió. Protestamos diciendo: “Pero no quiero acercarme de esa manera, es demasiado humillante ser recibido como pecador”. La respuesta de Dios, a través de Pedro, es: “…No hay otro nombre… en que podamos ser salvos” Hechos 4:12. La aparente crueldad de Dios es precisamente la expresión real de su corazón. Existe una entrada ilimitada en su camino. “En el tenemos redención por su sangre…” Efesios 1:7. Identificarnos con la muerte de Jesucristo significa que debemos morir a todo lo que nunca hizo parte de Él.

Dios es justo al salvar a gente mala, únicamente por el hecho de que la vuelve buena. El Señor no dice que estamos bien, cuando estamos mal de todo. La expiación de Cristo en la cruz es la propiciación que Dios usa para hacer de los impíos personas santas.

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8 De Dezembro
Porque com uma única oferta aperfeiçoou para sempre quantos estão sendo santificados“, Heb.10.14

Se pensarmos que somos perdoados por estarmos arrependidos de nossos pecados, estamos afrontando o sangue do Filho de Deus. A única explicação para o perdão de Deus e para a insondável profundidade da sua capacidade de esquecer tudo que fizemos, é a morte de Jesus Cristo. Nosso arrependimento é simplesmente o resultado desse nosso reconhecimento pessoal da expiação que ele realizou por nós em nós. “Cristo Jesus… se nos tornou… sabedoria e justiça e santificação e redenção”, 1Cor.1:30. Logo que compreendemos que Cristo se tornou tudo isso por nós, começamos a sentir o sublime gozo de Deus dentro; e onde não houver este gozo, a sentença de morte contra todo pecado entrará em acção irreversível a partir de então.

Não importa quem somos ou o que somos, temos reconciliação completa com Deus através da morte de Jesus Cristo e por nenhum outro meio alternativo o teremos e não porque ele a suplique, mas, porque ele morreu na cruz de vez. Não a obtemos por méritos pessoais, mas, pela sua aceitação. Toda súplica que deliberadamente se recusa a reconhecer a cruz, para nada serve; é o mesmo que bater numa outra porta sem ser na que Jesus abriu por nós. “Não quero passar por esse caminho; é humilhante demais ser recebido como pecador”. “Não existe nenhum outro nome… pelo qual possamos ser salvos”, Act.4:12. Essa aparente insensibilidade de Deus, na verdade, é a expressão do seu coração, pois pelo caminho que ele propõe, as possibilidades de entrada no reino serão, a partir de então, ilimitadas. “Nele temos a redenção, pelo seu sangue”, Ef.1:7. Identificarmo-nos com a morte de Jesus Cristo significa identificarmo-nos com ele para morrermos para tudo que não se relaciona com Jesus.

Deus só é justo em salvar homens maus se os tornar justos e bons também. O Senhor não faz de conta que estamos bem quando, na verdade, não estamos e nos achamos em erro. A expiação é uma propiciação através da qual Deus, com a morte de Jesus, torna santo um homem que sempre foi ímpio.

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