Posts Tagged ‘Mateo 7:1’

Junio 22

Porque con el juicio con que juzgáis seréis juzgados y con la medida con que medís se os medirá“, Mateo 7:2

Esta declaración no es una suposición caprichosa, sino una ley eterna de Dios. Con cualquier juicio que juzgues serás juzgado. Hay una diferencia entre represalia y retribución. Jesús dijo que la base de la vida es la retribución: y con la medida con que medís se os medirá. Si has sido perspicaz para descubrir los defectos de otras personas, recuerda que esta será la medida exacta con que serás medido. La vida te devuelve la moneda con que pagas. Esta ley eterna rige desde el trono de Dios hacia abajo (ver Salmo 18:25-26).

Romanos 2 la aplica de una manera aún más precisa al decir que quien critica a otro es culpable exactamente de lo mismo. Dios no mira tan sólo el acto, sino también la posibilidad de cometerlo, es decir lo que está en nuestro corazón. Para comenzar, aceptemos que no creemos las afirmaciones de la Biblia. Por ejemplo, ¿creemos la afirmación de que criticamos en otras personas las mismas cosas de las cuales somos culpables? La razón por la que vemos en otros hipocresía, engaño y falta de autenticidad es porque todo eso existe en nuestro propio corazón. La mayor característica de un santo es la humildad, la cual es evidente cuando somos capaces de decir honesta y humildemente: “Sí, todas esas y otras maldades se habrían manifestado en mí si no fuera por la gracia di Dios. Por lo tanto, no tengo derecho a juzgar”.

Jesús dijo: “No juzguéis, para que no seáis juzgados”, Mateo 7:1. Si juzgas, serás juzgado exactamente de la misma manera. ¿Quién de nosotros se atrevería a pararse delante de Dios, diciéndole: “Dios mío, júzgame como yo he juzgado a mis semejantes”? Hemos juzgado a nuestro prójimo como pecador. Si Dios nos juzgara de la misma forma, estaríamos en el infierno. Sin embargo, Él nos juzga teniendo como fundamento la maravillosa expiación de Jesucristo.

AVIVAMIENTOS

(www.avivamientos.net)

“…Ojos era yo para el ciego, y pies para el cojoy examinaba la causa que no conocía“, Job 29:15,16

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Junio 17

No juzguéis, para que no seáis juzgados“,

Mateo 7:1

La instrucción de Jesús en cuanto a juzgar a otros es muy sencilla: “No lo hagas”. El cristiano promedio es uno de los individuos más mordazmente criticones que se conozca. La crítica hace parte de las actividades ordinarias del ser humano, pero en el reino espiritual nada se logra con ella. El efecto de la crítica es que divide las fuerzas de quien es criticado. El Espíritu Santo es el único que puede criticar; y solamente Él es capaz de demostrar lo que está mal, sin lastimar ni herir. Es imposible participar en la comunión con Dios cuando tienes una actitud de crítica. Ser crítico te vuelve duro, vengativo y cruel, te deja el sentimiento lisonjero de que eres alguien superior. Jesús dice que, como eres su discípulo, debes cultivar la actitud de no criticar, la cual no se consigue una vez y para siempre. Debes guardarte de todo lo que te hace sentir una persona superior.

No puedo escaparme de la perspicacia de Jesús en mi vida. Si veo una paja en tu ojo, quiere decir que tengo una viga en el mío (ver Mateo 7:3-5). Cada cosa mala que veo en ti, Dios la descubre en mí. Cada vez que juzgo, me condeno a mí mismo (ver Romanos 2:17-24). No sostengas más la vara para medir a los demás. Siempre hay por lo menos un hecho que ignoramos en cada una de las situaciones de las personas. Lo primero que hace Dios es limpiarnos espiritualmente de manera profunda. Después de eso no existe la posibilidad de que quede orgullo en nosotros. Cuando comprendo lo que hay en mí, aparte de la gracia de Dios, no queda nadie por quien pueda perder la esperanza o considerarlo como un caso perdido.

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“…Ojos era yo para el ciego, y pies para el cojoy examinaba la causa que no conocía“, Job 29:15,16

Junio 17

No juzguéis, para que no seáis juzgados“, Mateo 7:1

La instrucción de Jesús en cuanto a juzgar a otros es muy sencilla: “No lo hagas”. El cristiano promedio es uno de los individuos más mordazmente criticones que se conozca. La crítica hace parte de las actividades ordinarias del ser humano, pero en el reino espiritual nada se logra con ella. El efecto de la crítica es que divide las fuerzas de quien es criticado. El Espíritu Santo es el único que puede criticar; y solamente Él es capaz de demostrar lo que está mal, sin lastimar ni herir. Es imposible participar en la comunión con Dios cuando tienes una actitud de crítica. Ser crítico te vuelve duro, vengativo y cruel, te deja el sentimiento lisonjero de que eres alguien superior. Jesús dice que, como eres su discípulo, debes cultivar la actitud de no criticar, la cual no se consigue una vez y para siempre. Debes guardarte de todo lo que te hace sentir una persona superior.

No puedo escaparme de la perspicacia de Jesús en mi vida. Si veo una paja en tu ojo, quiere decir que tengo una viga en el mío (ver Mateo 7:3-5). Cada cosa mala que veo en ti, Dios la descubre en mí. Cada vez que juzgo, me condeno a mí mismo (ver Romanos 2:17-24). No sostengas más la vara para medir a los demás. Siempre hay por lo menos un hecho que ignoramos en cada una de las situaciones de las personas. Lo primero que hace Dios es limpiarnos espiritualmente de manera profunda. Después de eso no existe la posibilidad de que quede orgullo en nosotros. Cuando comprendo lo que hay en mí, aparte de la gracia de Dios, no queda nadie por quien pueda perder la esperanza o considerarlo como un caso perdido.

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“…Ojos era yo para el ciego, y pies para el cojo… y examinaba la causa que no conocía“, Job 29:15,16