Posts Tagged ‘Mateo 5:41’

Septiembre 25

A cualquiera que te obligue a llevar carga por una milla, ve con él dos“, Mateo 5:41

Podemos resumir las enseñanzas de nuestro Señor de esta manera: La relación que Él exige es imposible, a menos que haya realizado una obra sobrenatural en nosotros. Jesucristo demanda que no haya el menor vestigio de resentimiento en el corazón de su discípulo, cuando este es enfrentado por la tiranía y la injusticia. No hay entusiasmo suficiente que pueda soportar la tensión que Jesucristo le impone a su obrero. Lo único que puede hacerlo es una relación personal con Él; una relación que haya sido examinada, purificada y probada hasta que quede un sólo propósito y yo pueda decir: “Estoy aquí para que Dios me envíe donde Él quiera”. Cualquier cosa puede nublarse, pero jamás la relación con Jesucristo.

El Sermón del Monte no es un ideal inalcanzable, es una declaración de lo que me sucederá cuando Jesucristo haya reemplazado mi naturaleza por la suya. Él es el único que puede cumplir el Sermón del Monte.

Si hemos de ser discípulos de Jesús, lo lograremos de una manera sobrenatural. Mientras tengamos el firme propósito de ser discípulos, podemos estar seguros de que no lo somos. Jesús dijo: “No me elegisteis vosotros a mí, sino que yo os elegí a vosotros”, Juan 15:16. Así es como empieza la gracia de Dios. Se trata de un constreñimiento del que no podemos escapar, el cual podemos desobedecer, pero no producir. El acercamiento hacia Él es una obra de la gracia sobrenatural de Dios y nunca podemos retroceder para descubrir dónde empieza esa obra. El Señor crea discípulos de manera sobrenatural sin basarse en nuestras habilidades naturales. Dios no nos pide que hagamos lo que se nos facilita por naturaleza, sino aquello para lo cual somos perfectamente aptos por su gracia. Y es ahí donde siempre se hará presente la cruz que debemos soportar.

AVIVAMIENTOS

(www.avivamientos.net)

“…Ojos era yo para el ciego, y pies para el cojoy examinaba la causa que no conocía“, Job 29:15,16

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Septiembre 11

Pues si yo, el Señor y el Maestro, he lavado vuestros pies, vosotros también debéis lavaros los pies los unos a los otros“, Juan 13:14

Ministrando en todas las oportunidades. Esto no significa que nosotros elegimos las circunstancias que nos rodean, sino que somos una elección muy especial de Dios y que debemos estar disponibles para ser utilizados en cualquier circunstancia aparentemente ocasional que Él planee para nosotros. El carácter que manifestamos en nuestro entorno inmediato es una muestra de lo que seremos en otro ambiente.

Las actividades que realizo Jesús fueron del orden más humilde. Esto indica que necesito todo el poder de Dios para hacer las tareas más comunes a su manera. ¿Puedo usar una toalla como lo hizo Él? Toallas, platos, sandalias y todos los elementos comunes de nuestra vida, más que cualquier otra cosa, rápidamente revelan de qué estamos hechos. El Dios Todopoderoso encarnado en nosotros es necesario para realizar como se debe el deber más humilde.

Jesús dijo: “Porque ejemplo os he dado para que, como yo os he hecho, vosotros también hagáis”, Juan 13:15. Fíjate en la clase de gente que Dios pone a tu alrededor y te humillarás al comprender que esta es su manera de revelarte la clase de persona que has sido para Él. Dios dice que ahora nosotros debemos manifestarles a quienes están a nuestro alrededor exactamente lo mismo que Él nos ha demostrado.

Pero tú puedes responder: “Ah, haré todo eso cuando llegue al campo misionero”. Hablar así es como tratar de fabricar las municiones en las trincheras del campo de batalla. Te matarían mientras lo intentas.

Debemos caminar “la segunda milla” con Dios (ver Mateo 5:41). Sin embargo, algunos de nosotros nos fatigamos dando los primeros diez pasos. Entonces decimos, “Bueno, esperaré hasta que me acerque más a la próxima gran crisis de mi vida”. Pero si no ministramos con determinación en las oportunidades cotidianas, no haremos nada cuando llegue la crisis.

AVIVAMIENTOS

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“…Ojos era yo para el ciego, y pies para el cojoy examinaba la causa que no conocía“, Job 29:15,16

 

Septiembre 25

A cualquiera que te obligue a llevar carga por una milla, ve con él dos“, Mateo 5:41

Podemos resumir las enseñanzas de nuestro Señor de esta manera: La relación que Él exige es imposible, a menos que haya realizado una obra sobrenatural en nosotros. Jesucristo demanda que no haya el menor vestigio de resentimiento en el corazón de su discípulo, cuando este es enfrentado por la tiranía y la injusticia. No hay entusiasmo suficiente que pueda soportar la tensión que Jesucristo le impone a su obrero. Lo único que puede hacerlo es una relación personal con Él; una relación que haya sido examinada, purificada y probada hasta que quede un sólo propósito y yo pueda decir: “Estoy aquí para que Dios me envíe donde Él quiera”. Cualquier cosa puede nublarse, pero jamás la relación con Jesucristo.

El Sermón del Monte no es un ideal inalcanzable, es una declaración de lo que me sucederá cuando Jesucristo haya reemplazado mi naturaleza por la suya. Él es el único que puede cumplir el Sermón del Monte.

Si hemos de ser discípulos de Jesús, lo lograremos de una manera sobrenatural. Mientras tengamos el firme propósito de ser discípulos, podemos estar seguros de que no lo somos. Jesús dijo: “No me elegisteis vosotros a mí, sino que yo os elegí a vosotros“, Juan 15:16. Así es como empieza la gracia de Dios. Se trata de un constreñimiento del que no podemos escapar, el cual podemos desobedecer, pero no producir. El acercamiento hacia Él es una obra de la gracia sobrenatural de Dios y nunca podemos retroceder para descubrir dónde empieza esa obra. El Señor crea discípulos de manera sobrenatural sin basarse en nuestras habilidades naturales. Dios no nos pide que hagamos lo que se nos facilita por naturaleza, sino aquello para lo cual somos perfectamente aptos por su gracia. Y es ahí donde siempre se hará presente la cruz que debemos soportar.

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“…Ojos era yo para el ciego, y pies para el cojo… y examinaba la causa que no conocía“, Job 29:15,16