Posts Tagged ‘Colosenses 1:24’

Diciembre 13

“También les refirió Jesús una parábola sobre la necesidad de orar siempre y no desmayar”, Lucas 18:1

Tú no puedes interceder sino crees en la realidad de la redención, porque convertirías la intercesión en una compasión inútil hacia los seres humanos, lo cual aumentaría su dócil conformismo con respecto a estar fuera del contacto con Dios. La verdadera intercesión presenta delante del Señor a la persona o las circunstancias que te afectan, hasta que te transformas por la actitud de Dios hacia esa persona o circunstancia. La intercesión significa cumplir “…lo que falta de las aflicciones de Cristo”, Colosenses 1:24 y precisamente por esta razón hay tan pocos intercesores. La gente describe la intercesión así: “Es ponerse en el lugar de la otra persona”. ¡Eso no es verdad! La intercesión nos pone en el lugar de Dios. Es tener su mente y su perspectiva hacia los demás.

Como intercesor, ten cuidado de no pedirle a Dios mucha información sobre la situación por la cual estás orando, porque te aplastaría. Si sabes demasiado, es decir, más de lo dispuesto por Dios, no puedes orar, Las circunstancias de la gente son tan abrumadoras que no podrías ver la verdad fundamental.

Nuestro trabajo consiste en establecer una relación tan cercana con Dios que adoptemos su manera de pensar acerca de todo. Sin embargo, eludimos esa responsabilidad sustituyendo la intercesión con la actividad. Nos ocupamos en aquello que se puede cuantificar y no intercedemos. La intercesión es lo único en lo que no podemos caer en una trampa y que no implica un riesgo de error para nosotros, porque mantiene nuestra relación con el Señor completamente abierta.

Lo que debemos evitar durante la intercesión es orar por un “remiendo” rápido para las almas, un simple tratamiento para sus heridas. Debemos orar para que esa persona entre en contacto con la vida misma de Dios. ¡Pensemos en la cantidad de personas que Él ha puesto en nuestro camino y a quienes hemos abandonado! Cuando oramos fundamentados en la redención, Dios crea algo que solamente puede hacer por medio de la oración intercesora.

AVIVAMIENTOS

(www.avivamientos.net)

“…Ojos para el ciego y pies para el cojo… A los menesterosos era padre; y de la causa que no entendía, me informaba con diligencia” Job 29:15,16

13 De Dezembro
“Orar sempre e nunca esmorecer”, Luc.18.1

Não pode interceder de forma real e eficaz caso não tenha como crer na realidade da redenção; apenas fará da intercessão uma fútil compaixão por humanos como você, o que apenas aumentará o contentamento deles longe de Deus devido à sua simpatia por estarem separados de Deus, em vez de descontentes com isso. Na intercessão, colocamos diante de Deus uma pessoa ou uma das circunstâncias específicas nas quais ela esteja envolvida, até nos sentirmos motivados pela atitude de Deus para com aquela pessoa ou circunstância peculiar e pontual. Interceder significará, apenas, preencher “o que resta das aflições de Cristo”, Col.1:24; será por isso que existem tão poucos intercessores de verdade. A intercessão é apresentada, por vezes, da seguinte maneira: “Coloque-se no lugar de fulano”. Nunca! Interceder é colocar-se no lugar de Deus.

Uma vez envolvido nesse ministério, tenha o cuidado de estar sempre ouvindo o que Deus lhe quer comunicar sobre a realidade das situações perante as quais se depara, senão será esmagado sob o peso das mesmas. Se chegar a saber algo a respeito de certa pessoa, por quem ora, mais do que Deus quer que você saiba, não conseguirá orar continuamente, pois as terríveis condições nas quais se acha impedi-lo-ão de enxergar realidades.

Nossa responsabilidade será sempre consultar Deus a respeito de tudo que pretendemos; mas, entretanto, esquivamo-nos e tornamo-nos servos activistas em vez de leais para com Deus. Estamos prontos a fazer tudo aquilo que pode ser relatado, mas, interceder não. A intercessão é a única actividade nobre que não oferece armadilhas, porque mantém o nosso relacionamento com Deus estreitamente aberto e ligado.

Nesse tipo de intercessão, precisamos ter aquele cuidado específico de nunca virmos a colocar “remendos” e compromissos desleais na alma das pessoas; elas têm que entrar em contacto directo com aquela vida de Deus. Pense em quantas pessoas Deus colocou em seu caminho e você as abandonou ou empurrou para fora dessa vida. Quando oramos com base na redenção, por meio desse tipo de intercessão, Deus realiza coisas que, de outra forma, estaria impossibilitado de as realizar.

REAVIVAMENTOS

(www.reavivamentos.com)

“…Olhos para o cego e pés para o coxo… pai para o orfão e a causa que desconhecia, investiguei…” Jó 29:15,16

Noviembre 9

Ahora me gozo en lo que padezco por vosotros y cumplo En mi carne lo que falta de las aflicciones de Cristo…“, Colosenses 1:24

El obrero cristiano tiene que ser un “mediador” santo y estar tan identificado con su Señor y con la realidad de su redención, que Cristo pueda llevar continuamente su vida creadora a través de él. No me estoy refiriendo a la recia personalidad de un individuo impuesta sobre otro; sino a la presencia real de Cristo que se manifiesta en todas lasáreas de la vida del obrero. Cuando predicamos los hechos históricos de la vida y muerte de nuestro Señor, según el relato escrito del Nuevo Testamento, nuestras palabras se vuelven sagradas. Sobre la base de su redención, Dios las utiliza para producir en los que escuchan algo que no podría ser creado de otra manera. Si únicamente predicamos los efectos de la redención en la vida humana, en lugar de la divina verdad revelada acerca de Jesucristo, el resultado en los oyentes no será el nuevo nacimiento, sino un refinado y religioso estilo de vida. Y el Espíritu de Dios no puede dar testimonio de esto porque semejante predicación se encuentra en un reino diferente al suyo. Debemos tener cuidado de vivir en una armonía tan vital con Dios que a medida que proclamamos su verdad El pueda producir en otros lo que únicamente Él es capaz de hacer.

Cuando decimos: “¡Qué personalidad tan impactante!” “¡Qué persona tan fascinante!” “¡Qué percepción tan maravillosa!” ¿Qué efectividad puede tener el Evangelio de Dios en medio de todo eso? No puede tener ninguna, porque la atracción es hacia el mensajero y no hacia el mensaje. Si una persona es atractiva por su personalidad, el llamamiento a las almas estará dentro de esos límites. Sin embargo, si ella se identifica con el Señor, entonces el llamado se fundamenta en lo que Jesucristo puede hacer. El peligro está en glorificar a los hombres. Pero Jesucristo dice que es solamente a Él a quien debemos exaltar, Juan 12:32.

Septiembre 30

Ahora me gozo en lo que padezco por vosotros y cumplo en mi carne lo que falta de las aflicciones de Cristo por su cuerpo, que es la iglesia“, Colosenses 1:24

Nosotros hacemos de nuestra consagración espiritual un llamamiento. Pero cuando llegamos al punto de andar bien con Dios, Él echa todo a un lado y nos administra un dolor terrible para asegurar nuestra atención en algo que nunca soñamos, podría ser su llamamiento. Y por un momento resplandeciente vemos su propósito y decimos: “Heme aquí, envíame a mí”, Isaías 6:8.

Este llamamiento no tiene nada que ver con la santificación personal, sino con volvernos pan partido y vino derramado. Pero Dios nunca podrá convertirnos en vino si le ponemos objeciones a los dedos que Él utiliza para exprimirnos. Decimos: “¡Si Dios pusiera su mano sobre mí de una manera especial para volverme pan partido y vino derramado!” Sin embargo, nos negamos a que Él utilice como exprimidor a alguien que nos desagrada, o a ciertas circunstancias sobre las cuales dijimos que jamás nos someteríamos. Nunca debemos tratar de elegir el escenario de nuestro propio martirio. Si nos vamos a convertir en vino, tendremos que ser exprimidos. Las uvas no se pueden beber y sólo se vuelven vino cuando se trituran.

Quién sabe cuál dedo, cuál pulgar ha estado usando Dios para exprimirte. ¿Has sido tan duro como el mármol y te has escapado? Entonces, todavía no estás maduro y si Dios te hubiera exprimido así, el vino sería notoriamente amargo. Ser una persona santa significa que los elementos de nuestra vida natural experimentan la presencia de Dios mientras Él los quebranta providencialmente para su servicio. Debemos ser colocados en Él y amoldados a su forma, antes de que podamos ser pan partido en sus manos. Mantén una correcta comunión con Dios y déjalo hacer lo que quiera. Así verás que está produciendo la clase de pan y vino que beneficiará a sus otros hijos.

 

 

 

AVIVAMIENTOS

(www.avivamientos.net)

“…Ojos era yo para el ciego, y pies para el cojoy examinaba la causa que no conocía“, Job 29:15,16

Agosto 8

“… El Santo Ser que va a nacer será llamado Hijo de Dios”, Lucas 1:35

Si el Hijo de Dios ha nacido dentro de mi carne humana, ¿estoy permitiendo que su santa inocencia, sencillez y unidad con el Padre tengan la oportunidad de manifestarse en mí? Lo que le ocurrió a la virgen María, cuando el Hijo de Dios entró históricamente en este mundo, ocurre en todo creyente.

El Hijo nace dentro de mí por la acción directa de Dios. Luego, yo, como su hijo, tengo que ejercitar el derecho de hijo, el derecho de estar siempre cara a cara con mi Padre a través de la oración.

¿Continuamente le pregunto con asombro a mi sentido común la razón por la que trata de desviarme en algún punto? ¿No sabías que en los negocios de mi Padre me es necesario estar? Sin importar cuáles sean nuestras circunstancias, el Hijo santo, inocente y eterno tiene que estar en contacto con su Padre.

¿Soy lo bastante sencillo para identificarme con mi Señor de esta manera? ¿Está Él ejerciendo su maravillosa voluntad en mí? ¿Se está cumpliendo la voluntad de Dios de que su Hijo se forme en mí (ver Gálatas 4:19), o lo he puesto cuidadosamente a un lado? ¡Ay, el ruidoso clamor de estos días! ¿Porqué todo el mundo parece estar clamando tan fuerte? La gente está pidiendo que muera el Hijo de Dios. Aquí no hay lugar para Él en este momento, no hay lugar para una tranquila y santa comunión con el Padre. ¿El Hijo de Dios está orando en mí llevándole honor al Padre, o le estoy dictando mis exigencias a Él? ¿Está ministrando en mí como lo hizo en los días de su humanidad aquí en la tierra?

¿Está el Hijo de Dios en mí sufriendo su pasión, para que sus propósitos se cumplan? Cuanto más sabemos de la vida interior de los más maduros santos de Dios, tanto más se ve lo que realmente es el propósito divino, “contemplando lo que falta de las aflicciones de Cristo”, Colosenses 1:24; LBLA. Y cuando pensamos en lo que implica “completar”, siempre hay algo que falta por hacer.

AVIVAMIENTOS

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“…Ojos era yo para el ciego, y pies para el cojoy examinaba la causa que no conocía“, Job 29:15,16

Julio 14

Pero yo os digo: no resistáis al que es malo; antes, a cualquiera que te hiera en la mejilla derecha, vuélvele también la otra“, Mateo 5:39

Este versículo revela el privilegio de la humillación por ser cristianos. En la vida natural, a una persona que no devuelve el golpe se la califica de cobarde; pero, espiritualmente, si no lo devuelve, demuestra que el Hijo de Dios vive en ella. Cuando te insultan, no debes ofenderte sino convertir esa situación en la oportunidad de manifestar al Hijo de Dios en tu vida. No puedes imitar la naturaleza de Jesús, pues la tienes, o no la tienes. Para un creyente el insulto personal es una ocasión para revelar la increíble dulzura del Señor Jesús.

La enseñanza del Sermón del Monte no es: “Cumple tu deber”, sino “haz lo que no es tu deber”. No es tu deber ir la segunda milla ni poner la otra mejilla, pero Jesús dijo que, si hemos de ser sus discípulos, siempre vamos a actuar de esta manera. No diremos: “¡Bueno, ya no puedo hacer más! ¡Me han malinterpretado y tergiversado tanto!” Cada vez que insisto en defender mis derechos, ofendo al Hijo de Dios. Pero puedo impedir su dolor, si recibo el golpe yo mismo. Ese es el significado de cumplir en mi carne lo que falta de las aflicciones de Cristo (ver Colosenses 1:24). Un discípulo comprende que es el honor de su Señor el que está en juego en su vida, no el propio.

Nunca busques la rectitud en el otro, pero tú nunca dejes de ser recto. Siempre estamos buscando la justicia; sin embargo, la esencia de la enseñanza del Sermón del Monte es: Nunca busques la justicia, pero nunca dejes de vivirla.

AVIVAMIENTOS

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“…Ojos era yo para el ciego, y pies para el cojoy examinaba la causa que no conocía“, Job 29:15,16

Diciembre 13

También les refirió Jesús una parábola sobre la necesidad de orar siempre y no desmayar“, Lucas 18:1

Tú no puedes interceder sino crees en la realidad de la redención, porque convertirías la intercesión en una compasión inútil hacia los seres humanos, lo cual aumentaría su dócil conformismo con respecto a estar fuera del contacto con Dios. La verdadera intercesión presenta delante del Señor a la persona o las circunstancias que te afectan, hasta que te transformas por la actitud de Dios hacia esa persona o circunstancia. La intercesión significa cumplir “…lo que falta de las aflicciones de Cristo”, Colosenses 1:24 y precisamente por esta razón hay tan pocos intercesores. La gente describe la intercesión así: “Es ponerse en el lugar de la otra persona”. ¡Eso no es verdad! La intercesión nos pone en el lugar de Dios. Es tener su mente y su perspectiva hacia los demás.

Como intercesor, ten cuidado de no pedirle a Dios mucha información sobre la situación por la cual estás orando, porque te aplastaría. Si sabes demasiado, es decir, más de lo dispuesto por Dios, no puedes orar, Las circunstancias de la gente son tan abrumadoras que no podrías ver la verdad fundamental.

Nuestro trabajo consiste en establecer una relación tan cercana con Dios que adoptemos su manera de pensar acerca de todo. Sin embargo, eludimos esa responsabilidad sustituyendo la intercesión con la actividad. Nos ocupamos en aquello que se puede cuantificar y no intercedemos. La intercesión es lo único en lo que no podemos caer en una trampa y que no implica un riesgo de error para nosotros, porque mantiene nuestra relación con el Señor completamente abierta.

Lo que debemos evitar durante la intercesión es orar por un “remiendo” rápido para las almas, un simple tratamiento para sus heridas. Debemos orar para que esa persona entre en contacto con la vida misma de Dios. ¡Pensemos en la cantidad de personas que Él ha puesto en nuestro camino y a quienes hemos abandonado! Cuando oramos fundamentados en la redención, Dios crea algo que solamente puede hacer por medio de la oración intercesora.

 AVIVAMIENTOS

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“…Ojos era yo para el ciego, y pies para el cojoy examinaba la causa que no conocía“, Job 29:15,16

Noviembre 9

Ahora me gozo en lo que padezco por vosotros y cumplo En mi carne lo que falta de las aflicciones de Cristo…“, Colosenses 1:24

El obrero cristiano tiene que ser un “mediador” santo y estar tan identificado con su Señor y con la realidad de su redención, que Cristo pueda llevar continuamente su vida creadora a través de él. No me estoy refiriendo a la recia personalidad de un individuo impuesta sobre otro; sino a la presencia real de Cristo que se manifiesta en todas lasáreas de la vida del obrero. Cuando predicamos los hechos históricos de la vida y muerte de nuestro Señor, según el relato escrito del Nuevo Testamento, nuestras palabras se vuelven sagradas. Sobre la base de su redención, Dios las utiliza para producir en los que escuchan algo que no podría ser creado de otra manera. Si únicamente predicamos los efectos de la redención en la vida humana, en lugar de la divina verdad revelada acerca de Jesucristo, el resultado en los oyentes no será el nuevo nacimiento, sino un refinado y religioso estilo de vida. Y el Espíritu de Dios no puede dar testimonio de esto porque semejante predicación se encuentra en un reino diferente al suyo. Debemos tener cuidado de vivir en una armonía tan vital con Dios que a medida que proclamamos su verdad El pueda producir en otros lo que únicamente Él es capaz de hacer.

Cuando decimos: “¡Qué personalidad tan impactante!” “¡Qué persona tan fascinante!” “¡Qué percepción tan maravillosa!” ¿Qué efectividad puede tener el Evangelio de Dios en medio de todo eso? No puede tener ninguna, porque la atracción es hacia el mensajero y no hacia el mensaje. Si una persona es atractiva por su personalidad, el llamamiento a las almas estará dentro de esos límites. Sin embargo, si ella se identifica con el Señor, entonces el llamado se fundamenta en lo que Jesucristo puede hacer. El peligro está en glorificar a los hombres. Pero Jesucristo dice que es solamente a Él a quien debemos exaltar.

 AVIVAMIENTOS

(www.avivamientos.net)

“…Ojos era yo para el ciego, y pies para el cojoy examinaba la causa que no conocía“, Job 29:15,16

Septiembre 30

Ahora me gozo en lo que padezco por vosotros y cumplo en mi carne lo que falta de las aflicciones de Cristo por su cuerpo, que es la iglesia“, Colosenses 1:24

Nosotros hacemos de nuestra consagración espiritual un llamamiento. Pero cuando llegamos al punto de andar bien con Dios, Él echa todo a un lado y nos administra un dolor terrible para asegurar nuestra atención en algo que nunca soñamos, podría ser su llamamiento. Y por un momento resplandeciente vemos su propósito y decimos: “Heme aquí, envíame a mí”, Isaías 6:8.

Este llamamiento no tiene nada que ver con la santificación personal, sino con volvernos pan partido y vino derramado. Pero Dios nunca podrá convertirnos en vino si le ponemos objeciones a los dedos que Él utiliza para exprimirnos. Decimos: “¡Si Dios pusiera su mano sobre mí de una manera especial para volverme pan partido y vino derramado!” Sin embargo, nos negamos a que Él utilice como exprimidor a alguien que nos desagrada, o a ciertas circunstancias sobre las cuales dijimos que jamás nos someteríamos. Nunca debemos tratar de elegir el escenario de nuestro propio martirio. Si nos vamos a convertir en vino, tendremos que ser exprimidos. Las uvas no se pueden beber y sólo se vuelven vino cuando se trituran.

Quién sabe cuál dedo, cuál pulgar ha estado usando Dios para exprimirte. ¿Has sido tan duro como el mármol y te has escapado? Entonces, todavía no estás maduro y si Dios te hubiera exprimido así, el vino sería notoriamente amargo. Ser una persona santa significa que los elementos de nuestra vida natural experimentan la presencia de Dios mientras Él los quebranta providencialmente para su servicio. Debemos ser colocados en Él y amoldados a su forma, antes de que podamos ser pan partido en sus manos. Mantén una correcta comunión con Dios y déjalo hacer lo que quiera. Así verás que está produciendo la clase de pan y vino que beneficiará a sus otros hijos.

 AVIVAMIENTOS

(www.avivamientos.net)

“…Ojos era yo para el ciego, y pies para el cojoy examinaba la causa que no conocía“, Job 29:15,16

 

Agosto 8

… El Santo Ser que va a nacer será llamado Hijo de Dios“, Lucas 1:35

Si el Hijo de Dios ha nacido dentro de mi carne humana, ¿estoy permitiendo que su santa inocencia, sencillez y unidad con el Padre tengan la oportunidad de manifestarse en mí? Lo que le ocurrió a la virgen María, cuando el Hijo de Dios entró históricamente en este mundo, ocurre en todo creyente.

El Hijo nace dentro de mí por la acción directa de Dios. Luego, yo, como su hijo, tengo que ejercitar el derecho de hijo, el derecho de estar siempre cara a cara con mi Padre a través de la oración.

¿Continuamente le pregunto con asombro a mi sentido común la razón por la que trata de desviarme en algún punto? ¿No sabías que en los negocios de mi Padre me es necesario estar? Sin importar cuáles sean nuestras circunstancias, el Hijo santo, inocente y eterno tiene que estar en contacto con su Padre.

¿Soy lo bastante sencillo para identificarme con mi Señor de esta manera? ¿Está Él ejerciendo su maravillosa voluntad en mí? ¿Se está cumpliendo la voluntad de Dios de que su Hijo se forme en mí (ver Gálatas 4:19), o lo he puesto cuidadosamente a un lado? ¡Ay, el ruidoso clamor de estos días! ¿Porqué todo el mundo parece estar clamando tan fuerte? La gente está pidiendo que muera el Hijo de Dios. Aquí no hay lugar para Él en este momento, no hay lugar para una tranquila y santa comunión con el Padre. ¿El Hijo de Dios está orando en mí llevándole honor al Padre, o le estoy dictando mis exigencias a Él? ¿Está ministrando en mí como lo hizo en los días de su humanidad aquí en la tierra?

¿Está el Hijo de Dios en mí sufriendo su pasión, para que sus propósitos se cumplan? Cuanto más sabemos de la vida interior de los más maduros santos de Dios, tanto más se ve lo que realmente es el propósito divino, “contemplando lo que falta de las aflicciones de Cristo”, Colosenses 1:24; LBLA. Y cuando pensamos en lo que implica “completar”, siempre hay algo que falta por hacer.