Posts Tagged ‘2 Corintios 12:9’

13 De Setembro
“Eu te glorifiquei na terra, consumando a obra que me confiaste para fazer”, João 17.4

A rendição pessoal não é a entrega da vida exterior, mas, da vontade interior do homem; depois que se consegue isso, tudo está feito. Existem, na realidade, poucas crises na vida; a grande crise é a rendição da vontade de todo o homem global. Deus nunca esmaga a vontade duma pessoa para que ela seja manipulada; nunca lhe suplique que o faça; Ele simplesmente espera até que se lhe renda sua vontade e tem de ser essa vontade a render-se e não você a rendê-la. E nunca mais essa luta precisará repetir-se de novo.

Rendição para sermos libertados de nós. “Vinde a mim… e eu vos aliviarei”, Mat.11:28. Só depois que começamos a experimentar o que significa salvação é que renderemos toda a nossa vontade a Jesus em troca desse alívio. Tudo que estiver perturbando nosso coração será sempre um apelo subtil à compra da nossa vontade de volta: “Vinde a mim.” E essa aproximação tem que ser voluntária e real.

Rendição para sermos devotos. “Se alguém quer vir após mim, negue-se a si mesmo e…”, Mat.16:24. A rendição aqui é do nosso “eu” a Jesus, visando entrar no descanso que só Ele dá. “Se ainda quiser ser meu discípulo, entregue-me seus direitos sobre si mesmo, todos quantos detém ainda”. A partir daí, nosso viver será tão-somente um reflexo dessa entrega absoluta e incondicionalíssima. Depois de feita a rendição, não precisaremos mais fazer nenhum tipo de suposição sobre nada. Não precisamos preocupar-nos com nossas circunstâncias; Jesus cuidará de tudo (ver 2 Coríntios 12:9 e Filipenses 4:19).

Rendição para a morte. João 21.18-19. “… Outro te cingirá”. Você já aprendeu o que significa ser cingido para a morte? Cuidado com a rendição a Deus feita num momento de êxtase; você corre o risco de voltar atrás depois desse êxtase. A verdadeira rendição implica em estarmos unidos com Jesus em sua morte, a ponto de nada mais nos agradar senão ele – mesmo na morte – e a não ser aquilo que só agrada a Jesus.

O que vem depois dessa rendição? Depois dela, a vida toda é uma aspiração por uma incessante comunhão continuada com Deus.

 REAVIVAMENTOS

(www.reavivamentos.com)

“…Olhos para o cego e pés para o coxo… pai para o orfão e a causa que desconhecia, investiguei…” Jó 29:15,16

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Septiembre 13

He acabado la obra que me diste que hiciera“, Juan 17:4

La verdadera entrega no es la de nuestra vida exterior, sino la de la voluntad. Y cuando nos rendimos así, no queda nada por hacer. La crisis más grande que podemos enfrentar es la entrega de nuestra voluntad. Sin embargo, Dios nunca nos obliga ni nos ruega para que lo hagamos. Él espera con paciencia hasta que voluntariamente nos rindamos a Él. Una vez que se ha ganado esa batalla, nunca más será necesario librarla.

Entrega para liberación. “Venid a mí… y yo os haré descansar”, Mateo 11:28. Nosotros rendimos nuestra voluntad a Jesús para obtener descanso solo después de que comenzamos a experimentar lo que significa la salvación. Cualquier cosa que esté creando una sensación de inseguridad en realidad es un llamamiento a nuestra voluntad: “Venid a mí”. Es un acercamiento voluntario.

Entrega para consagración. “Si alguien quiere venir en pos de mí, niéguese e a sí mismo”, Mateo 16:24. Aquí soy yo quien se rinde a Jesús, con el descanso de Él en mi corazón. “Si quieres ser mi discípulo, debes renunciar a tus derechos y cedérmelos a mí”. Después, lo que resta de la vida solo es la manifestación de esa entrega. Nunca más deberías preocuparte por lo que el futuro te depare. Sin importar cuáles sean tus circunstancias, Jesús es más que suficiente (ver 2 Corintios 12:9 y Filipenses 4:19).

Entrega para muerte. “…Te ceñirá otro…”, Juan 21:18-19. ¿Has aprendido lo que significa ser ceñido para la muerte? Ten cuidado de rendirte a Dios en un momento de éxtasis, pues luego podrías retractarte. La verdadera entrega consiste en estar unido con Jesús en la semejanza de su muerte, hasta que no pueda interesarte nada que no le haya interesado a Él.

Y después de que te rindas, ¿qué? Tu vida entera se caracterizará por la aspiración de mantener una inquebrantable comunión y unidad con Dios.

 AVIVAMIENTOS

(www.avivamientos.net)

“…Ojos era yo para el ciego, y pies para el cojoy examinaba la causa que no conocía“, Job 29:15,16

Septiembre 13

He acabado la obra que me diste que hiciera”, Juan 17:4

La verdadera entrega no es la de nuestra vida exterior, sino la de la voluntad. Y cuando nos rendimos así, no queda nada por hacer. La crisis más grande que podemos enfrentar es la entrega de nuestra voluntad. Sin embargo, Dios nunca nos obliga ni nos ruega para que lo hagamos. Él espera con paciencia hasta que voluntariamente nos rindamos a Él. Una vez que se ha ganado esa batalla, nunca más será necesario librarla.

Entrega para liberación. “Venid a mí… y yo os haré descansar“, Mateo 11:28. Nosotros rendimos nuestra voluntad a Jesús para obtener descanso solo después de que comenzamos a experimentar lo que significa la salvación. Cualquier cosa que esté creando una sensación de inseguridad en realidad es un llamamiento a nuestra voluntad: “Venid a mí“. Es un acercamiento voluntario.

Entrega para consagración. “Si alguien quiere venir en pos de mí, niéguese e a sí mismo“, Mateo 16:24. Aquí soy yo quien se rinde a Jesús, con el descanso de Él en mi corazón. “Si quieres ser mi discípulo, debes renunciar a tus derechos y cedérmelos a mí”. Después, lo que resta de la vida solo es la manifestación de esa entrega. Nunca más deberías preocuparte por lo que el futuro te depare. Sin importar cuáles sean tus circunstancias, Jesús es más que suficiente (ver 2 Corintios 12:9 y Filipenses 4:19).

Entrega para muerte. “…Te ceñirá otro…“, Juan 21:18-19. ¿Has aprendido lo que significa ser ceñido para la muerte? Ten cuidado de rendirte a Dios en un momento de éxtasis, pues luego podrías retractarte. La verdadera entrega consiste en estar unido con Jesús en la semejanza de su muerte, hasta que no pueda interesarte nada que no le haya interesado a Él.

Y después de que te rindas, ¿qué? Tu vida entera se caracterizará por la aspiración de mantener una inquebrantable comunión y unidad con Dios.

AVIVAMIENTOS

(www.avivamientos.net)

“…Ojos era yo para el ciego, y pies para el cojo… y examinaba la causa que no conocía“, Job 29:15,16