Archive for the ‘Abertura-Opening-はじめに’ Category

Diciembre 15

Procura con diligencia presentarte a Dios aprobado, como obrero que no tiene de que avergonzarse, que usa bien la palabra de la verdad“, 2 Timoteo 2:15

Si no te puedes expresar bien sobre cada una de tus creencias, trabaja y estudia hasta que lo logres. Sino lo haces, otros pueden perder las bendiciones que trae el conocimiento de la verdad. Esfuérzate por decirte a ti mismo de manera clara y comprensible alguna verdad de Dios, pues Él lo usará cuando compartas con otros. Pero debes estar dispuesto a pasar por el lagar de Dios donde se exprimen las uvas. Debes trabajar, experimentar y practicar tu expresión oral para predicar la verdad de Dios con claridad. Después llegará el momento cuando esa misma expresión será el vino del Señor que fortalezca a otra persona. Pero si por pereza dices: “No voy a estudiar ni a trabajar para tratar de expresar esta verdad con mis propias palabras; simplemente copiaré lo de otro”, lo que comuniques no te será útil a ti, ni a nadie. Cuando te repites a ti mismo lo que crees que es la absoluta verdad de Dios, le das a Él la oportunidad de transmitirla a los demás por medio de ti.

Ten por costumbre exigirle a tu mente que profundice en lo que has creído con facilidad. El tema no será realmente tuyo hasta que lo hagas tuyo por medio del esfuerzo y el estudio. El autor u orador de quien más aprendes no es aquel que te enseña algo desconocido, sino el que te ayuda a entender la verdad con la que has estado luchando en silencio, el que la expresa clara y audazmente.

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“…Ojos era yo para el ciego, y pies para el cojoy examinaba la causa que no conocía“, Job 29:15,16

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15 De Dezembro
Procura apresentar-te a Deus, aprovado, como obreiro que não tem do que envergonhar-se, que maneja bem a palavra da verdade“, 2 Tim.2.15

Você não conseguirá expressar-se devidamente sobre algo em que crê ou sublinha, até que o faça. Caso não o consiga fazer, alguém ficará mais pobre para o resto da vida perdendo uma bênção por sua causa. Esforce-se para expor para si mesmo alguma verdade vinda de Deus e ele o levará a expressá-la melhor ainda para abençoar outras pessoas à sua volta. Passe pelo lagar de Deus, onde as uvas estão sendo esmagadas. Você deve lutar até conseguir expressar essa verdade de forma experimental e, só então, virá o tempo em que ela se poderá transformar em vinho para fortalecer a todos os outros; mas, se você se quiser apenas acomodar e disser: “Não vou lutar para expressar-me sobre isso para mim mesmo, vou lançar mão das ideias de terceiros para me expressar”, a exposição não terá utilidade nenhuma para ninguém, nem servirá para si mais. Tente poder expor para si mesmo o que você crê ser uma verdade de Deus e só assim Deus terá a oportunidade de passá-la a outrem através de si e de suas capacidades, abençoando-as.

Crie em si aquele hábito de desafiar a sua própria mente e ser, analisando todos os fatos que aceita sem questionar, pois, por não questionar poderão vir a adormecer-se a eles mesmos. As posições que assumimos não serão realmente nossas enquanto não as tornarmos nossas sofrendo com elas e por elas. O escritor que mais nos beneficia não é aquele que nos lega algo que não sabíamos, mas, aquele que expressa uma verdade que já estava em nosso interior e desejávamos ansiosamente saber como expressá-la e manifestá-la em nossa vivência prática.

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“…Olhos para o cego e pés para o coxo… pai para o orfão e a causa que desconhecia, investiguei…” Jó 29:15,16

Diciembre 14

La paz os dejo, mi paz os doy; yo no os la doy como el mundo la da. No se turbe vuestro corazón“, Juan 14:27

Siempre que enfrentamos dificultades, somos tentados a culpar a Dios. Pero nosotros somos quienes estamos equivocados, no Él. Culparlo a Él demuestra que estamos desobedeciendo y que hay algo en nuestra vida que no queremos dejar. Pero tan pronto lo abandonamos, todo se vuelve tan claro como la luz del día. Mientras estemos tratando de servir a dos señores a la vez, a nosotros mismos y a Dios, las dificultades se combinarán con la duda y la confusión. Nuestra actitud debe ser de completa confianza en el Señor. Una vez que llegamos a ese punto, no hay nada más fácil que vivir la vida de un santo. La dificultad viene cuando tratamos de usurpar la autoridad del Espíritu Santo para satisfacer nuestros propios intereses.

Cuando obedeces a Dios, la paz es su sello de aprobación. Él envía una paz profunda e indescriptible; no la natural, es decir, como el mundo la da, sino la paz de Jesús. Siempre que falte la paz, espérala hasta que llegue, o averigua por qué te falta. Si estás actuando por impulso, o por un sentido de lo heroico para que los demás te vean, la paz de Jesús no se manifestará en ti. Esto a su vez implica que no hay sencillez ni confianza en Dios, porque dicha actitud nace del Espíritu Santo, no de tus decisiones. Dios contrarresta nuestras decisiones obstinadas con un llamamiento a la sencillez y a la comunión con Él.

Mis preguntas surgen cuando comienzo a desobedecer. Pero cuando obedezco al Señor, los problemas nunca se interponen entre Él y yo y se presentan como un medio para que mi mente continúe examinando asombrada la verdad revelada de Dios. Cualquier problema que se interponga en nuestra relación tiene su origen en la desobediencia. Cualquier problema – y habrá muchos – que surja mientras lo estoy obedeciendo a Él, aumentará mi gozo profundo porque sé que a mi Padre le interesa y lo conoce. Entonces, yo estaré atento y podré ver cómo lo solucionará.

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“…Ojos era yo para el ciego, y pies para el cojo… y examinaba la causa que no conocía“,Job 29:15,16

14 De Dezembro
Deixo-vos a paz, a minha paz vos dou… Não se turbe o vosso coração“, João 14.27.

Sempre que nos deparamos com uma encruzilhada difícil em nossa experiência evangélica, corremos aquele risco de culpar Deus por isso; mas, somos nós que estamos errados, não pode ser ele; é que há em nós alguma forma de mal a que não queremos renunciar. Assim sendo, logo que abrimos mão disso, tudo se torna claro como a luz do dia. Enquanto tentarmos servir a nós mesmos e a Deus ao mesmo tempo, permaneceremos confusos e baralhados. Nossa atitude deve ser de completa confiança em Deus apenas. Quando agirmos assim, nada nos será mais fácil do que uma vida santa; a dificuldade surge quando queremos usurpar a autoridade do Espírito Santo em nós para a realização dos nossos próprios fins.

Sempre que possamos obedecer a Deus, esse acto será prontamente selado com aquele testemunho da nossa paz, não natural, mas, especial e incompreensível para todos nós, isto é, a paz de Jesus. Caso não sintamos essa paz dentro de nós, devemos esperar até que ela chegue ou, então, procurar descobrir por que razão ela não chega. E se estivermos agindo através de impulsividade e mesquinhez, ou em busca dum sentimento de heroísmo para impressionar os demais, não sentiremos essa paz dentro de nós, já que esse nosso gesto não demonstra em nada, nem a simplicidade nem confiança em Deus. A simplicidade nasce do Espírito Santo, não de nossas decisões, pois, elas opõem-se claramente a essa simplicidade, a esse tipo de simplicidade específica.

As dúvidas surgirão apenas sempre que deixamos de obedecer-lhe especificamente. Quando obedecemos a Deus, os problemas nunca se interpõem entre nós e ele, mesmo que os haja; servem, isso sim, de ferrão para fazer com que a mente fique ainda mais maravilhada ante a revelação que nos chega de Deus. Todos os problemas que possam surgir quando estamos em disposição de obediência para com Deus – e surgem muitos – aumentará o nosso gozo espiritual, porque sabemos que o nosso Pai tem conhecimento desses mesmos problemas; então, ficamos a observar e, em antecipação, a ver como ele os solucionará por nós.

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“…Olhos para o cego e pés para o coxo… pai para o orfão e a causa que desconhecia, investiguei…” Jó 29:15,16

Diciembre 13

También les refirió Jesús una parábola sobre la necesidad de orar siempre y no desmayar“, Lucas 18:1

Tú no puedes interceder sino crees en la realidad de la redención, porque convertirías la intercesión en una compasión inútil hacia los seres humanos, lo cual aumentaría su dócil conformismo con respecto a estar fuera del contacto con Dios. La verdadera intercesión presenta delante del Señor a la persona o las circunstancias que te afectan, hasta que te transformas por la actitud de Dios hacia esa persona o circunstancia. La intercesión significa cumplir “…lo que falta de las aflicciones de Cristo”, Colosenses 1:24 y precisamente por esta razón hay tan pocos intercesores. La gente describe la intercesión así: “Es ponerse en el lugar de la otra persona”. ¡Eso no es verdad! La intercesión nos pone en el lugar de Dios. Es tener su mente y su perspectiva hacia los demás.

Como intercesor, ten cuidado de no pedirle a Dios mucha información sobre la situación por la cual estás orando, porque te aplastaría. Si sabes demasiado, es decir, más de lo dispuesto por Dios, no puedes orar, Las circunstancias de la gente son tan abrumadoras que no podrías ver la verdad fundamental.

Nuestro trabajo consiste en establecer una relación tan cercana con Dios que adoptemos su manera de pensar acerca de todo. Sin embargo, eludimos esa responsabilidad sustituyendo la intercesión con la actividad. Nos ocupamos en aquello que se puede cuantificar y no intercedemos. La intercesión es lo único en lo que no podemos caer en una trampa y que no implica un riesgo de error para nosotros, porque mantiene nuestra relación con el Señor completamente abierta.

Lo que debemos evitar durante la intercesión es orar por un “remiendo” rápido para las almas, un simple tratamiento para sus heridas. Debemos orar para que esa persona entre en contacto con la vida misma de Dios. ¡Pensemos en la cantidad de personas que Él ha puesto en nuestro camino y a quienes hemos abandonado! Cuando oramos fundamentados en la redención, Dios crea algo que solamente puede hacer por medio de la oración intercesora.

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“…Ojos era yo para el ciego, y pies para el cojoy examinaba la causa que no conocía“, Job 29:15,16

13 De Dezembro
Orar sempre e nunca esmorecer“, Luc.18.1

Não pode interceder de forma real e eficaz caso não tenha como crer na realidade da redenção; apenas fará da intercessão uma fútil compaixão por humanos como você, o que apenas aumentará o contentamento deles longe de Deus devido à sua simpatia por estarem separados de Deus, em vez de descontentes com isso. Na intercessão, colocamos diante de Deus uma pessoa ou uma das circunstâncias específicas nas quais ela esteja envolvida, até nos sentirmos motivados pela atitude de Deus para com aquela pessoa ou circunstância peculiar e pontual. Interceder significará, apenas, preencher “o que resta das aflições de Cristo”, Col.1:24; será por isso que existem tão poucos intercessores de verdade. A intercessão é apresentada, por vezes, da seguinte maneira: “Coloque-se no lugar de fulano”. Nunca! Interceder é colocar-se no lugar de Deus.

Uma vez envolvido nesse ministério, tenha o cuidado de estar sempre ouvindo o que Deus lhe quer comunicar sobre a realidade das situações perante as quais se depara, senão será esmagado sob o peso das mesmas. Se chegar a saber algo a respeito de certa pessoa, por quem ora, mais do que Deus quer que você saiba, não conseguirá orar continuamente, pois as terríveis condições nas quais se acha impedi-lo-ão de enxergar realidades.

Nossa responsabilidade será sempre consultar Deus a respeito de tudo que pretendemos; mas, entretanto, esquivamo-nos e tornamo-nos servos activistas em vez de leais para com Deus. Estamos prontos a fazer tudo aquilo que pode ser relatado, mas, interceder não. A intercessão é a única actividade nobre que não oferece armadilhas, porque mantém o nosso relacionamento com Deus estreitamente aberto e ligado.

Nesse tipo de intercessão, precisamos ter aquele cuidado específico de nunca virmos a colocar “remendos” e compromissos desleais na alma das pessoas; elas têm que entrar em contacto directo com aquela vida de Deus. Pense em quantas pessoas Deus colocou em seu caminho e você as abandonou ou empurrou para fora dessa vida. Quando oramos com base na redenção, por meio desse tipo de intercessão, Deus realiza coisas que, de outra forma, estaria impossibilitado de as realizar.

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“…Olhos para o cego e pés para o coxo… pai para o orfão e a causa que desconhecia, investiguei…” Jó 29:15,16

Diciembre 12

…Que sean uno, así como nosotros somos uno“, (Juan 17:22).

La personalidad es esa parte peculiar, singular e incalculable de nuestra vida, que nos diferencia de todos los demás. Es demasiado grande para poderla comprender. Una isla en el mar puede ser solamente la cima de una gran montaña y nuestra personalidad es algo parecido. Como no conocemos las grandes profundidades de nuestro ser, no podemos hacer una valoración de nosotros mismos. Empezamos creyendo que podemos, pero pronto entendemos que sólo un ser nos comprende completamente, nuestro Creador.

Así como la individualidad caracteriza la parte externa del hombre natural, la personalidad es el sello característico del hombre espiritual. Nunca podemos describir a nuestro Señor a partir de la individualidad o la independencia, sino sólo a partir de su personalidad: “El Padre y yo uno somos”, Juan 10:30. La personalidad se debe unir. Es decir, que sólo alcanzas tu verdadera identidad estando unido a otra persona. Cuando el amor, o el Espíritu de Dios, entra en una persona, ésta queda transformada y ya no insiste más en mantener su individualidad. El Señor nunca habló de la individualidad de una persona, o de su posición aislada, sino de su personalidad. “Que sean uno, así como nosotros somos uno”. Cuando le cedes a Dios tus derechos sobre ti mismo, enseguida tu verdadera naturaleza personal comienza a obedecer a Dios. Jesucristo emancipa toda tu personalidad e incluso tu individualidad se transforma. La transformación es causada por el amor, es decir, por la devoción personal a Jesús. El amor es el desbordante resultado de una persona en verdadera comunión con otra.

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“…Ojos era yo para el ciego, y pies para el cojoy examinaba la causa que no conocía“, Job 29:15,16

12 De Dezembro
“Para que sejam um, como nós o somos”, João 17.22

A personalidade é aquela coisa única, peculiar e profunda que nos faz distintos de todas as demais pessoas. A nossa personalidade é complexa demais para a compreendermos bem. Uma ilha no mar pode ser apenas o cume de uma grande montanha abaixo de água. A personalidade é como uma ilha; não sabemos nada sobre as profundezas que existem abaixo dela e, por consequência, não somos capazes de nos poder avaliar a nós mesmos mediante o que sabemos de nós mesmos. Inicialmente, achamos que podemos, mas, acabamos por entender que só existe um Ser capaz de nos entender muito bem e é quem nos criou.

A personalidade é uma característica do interior de todo o homem espiritual, como a individualidade é uma característica do homem exterior. Torna-se impossível para nós podermos definir o Senhor Jesus em termos de individualidade e de forma independente, mas, apenas em termos de personalidade diremos que, “Eu e o Pai somos um”, João 10:30. A personalidade tem a propriedade de se poder vir a unir a outra; assim, cada pessoa só alcança a sua verdadeira identidade quando se une a outra. Quando o amor, ou o Espírito de Deus toca em alguém, essa pessoa transforma-se e não mais insiste em sua individualidade como sendo distinta. O Senhor nunca defendeu a individualidade ou um posicionamento isolado de cada indivíduo; as suas palavras eram em defesa da personalidade: “Que sejam um, como nós somos um”. Se você entregar a Deus os direitos que tem sobre si mesmo, logo ali a verdadeira natureza da sua personalidade corresponder-se-á com a dele intimamente. Quando é Jesus Cristo quem emancipa a personalidade, toda aquela individualidade que temos logo se transfigura; o elemento de transfiguração é o amor, a nossa devoção pessoal a Jesus Cristo em pessoa dentro de nós. O amor é o transbordar dessa personalidade em plena comunhão com a dele.

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Diciembre 11

Entonces Jesús dijo a sus discípulos: -Si alguien quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo“, Mateo 16:24.

La individualidad es la envoltura de la vida personal. La individualidad se abre paso a los codazos, separando y aislando. Ésta es la característica primordial de un niño y con razón. Cuando la confundimos con la vida personal, quedamos aislados. La individualidad como un caparazón, es la protección natural creada por Dios para la vida personal. Pero, para que esa vida personal pueda surgir y llegar a la comunión con Él, nuestra individualidad debe desaparecer. La individualidad falsifica la personalidad, así como la lujuria falsifica el amor. Dios diseñó la naturaleza humana para Él mismo, pero la individualidad la corrompe y la desvía hacia sus propios propósitos.

La individualidad se caracteriza por la independencia y la obstinación. Es su continua afirmación lo que, más que cualquier otra cosa, estorba nuestro desarrollo espiritual. Si dices: “No puedo creer”, es porque tu individualidad está bloqueando la vía. Ella nunca puede creer. Pero, nuestra personalidad no puede dejar de creer. Obsérvate cuidadosamente cuando el Espíritu de Dios esté obrando en ti. Él te empuja hasta el límite de tu individualidad donde es necesario escoger entre decir: “No lo voy a hacer”, o someterte para romper el caparazón de la individualidad y dejar que emerja la vida personal. El Espíritu Santo la va reduciendo poco a poco a un solo punto (ver Mateo 5:23-24). Es tu individualidad la que no quiere reconciliarse con tu hermano. Dios quiere llevarte a tener comunión con Él, pero si no estás dispuesto a ceder el derecho sobre ti mismo, Él no lo hará. Niéguese a si mismo: Cuando niegas tu derecho a la independencia, la vida real tiene la oportunidad de crecer.

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11 De Dezembro
Se alguém quer vir após mim, a si mesmo se negue“, Mat.16.24

A individualidade é a casca dura à volta da vida interior. A individualidade empurra os outros para o lado, separa e isola e não permite que seja tocada. Nós vemos isso como a primeira reacção duma criança e com razão; mas, se confundirmos individualidade com vida pessoal, ficaremos isolados de tudo que tem valor também. Essa casca de individualidade é um invólucro natural criado por Deus para a protecção da nossa vida individual, espiritual e caracteristicamente pessoal; contudo, a individualidade tem que se romper para que a vida pessoal possa desabrochar e entrar dentro duma comunhão individual e pessoal com Deus. Confundimos individualidade com espiritualidade, assim como confundimos lascívia com amor. Deus criou a natureza humana para ele mesmo; a individualidade degrada a natureza humana fazendo-a subsistir e existir só para si mesma.

As características da individualidade são independência e auto-afirmação. O que mais atrapalha a nossa vida espiritual é a constante auto-afirmação de nossa individualidade pessoal e individual. Quando teima em dizer: “Não consigo crer”, é a individualidade que está por ali entrelaçada com alguma coisa; a individualidade nunca consegue crer. Mas, o nosso espírito não pode deixar de crer. Cuide-se quando o Espírito de Deus estiver em acção dentro de si. Ele o empurrará para as margens da sua individualidade; e você terá duas opções: dizer “não!” ou render-se e quebrar a casca da sua individualidade protectora para permitir que a vida pessoal surja e irrompa de dentro de si. O Espírito Santo sempre nos apontará essa como única questão, Mat.5.23,24. O que me impede de reconciliar-me com o meu irmão é a minha individualidade pessoal. Deus quer levá-lo a uma união de facto só com ele, mas, a menos que você se disponha a renunciar a todos os seus direitos sobre si, ele não poderá fazê-lo. “Negue-se a si mesmo ” – negue o seu direito independentista para que toda a sua vida verdadeira tenha aquela oportunidade de vir a crescer.

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“…Olhos para o cego e pés para o coxo… pai para o orfão e a causa que desconhecia, investiguei…” Jó 29:15,16