Archive for the ‘Abertura-Opening-はじめに’ Category

Agosto 20

Y yo os haré descansar“, Mateo 11:28

En el mismo instante que algo empiece a desintegrar tu relación con Jesucristo, vuélvete a Él y pídele que restaure tu descanso.

Nunca le des cabida a lo que te roba la paz. Asume cada factor de desintegración como algo contra lo cual debes luchar y no tolerar. Pídele al Señor que haga evidente en ti la conciencia de Él, pues así la conciencia que tienes de ti mismo desaparecerá y el Señor será tu todo, en todo. No permitas que continúe esta conciencia de ti mismo, porque lenta e inexorablemente despertará en ti la autocompasión, la cual es satánica. No te permitas decir: “Bueno, como me malinterpretaron deberían presentarme excusas. Estoy seguro de que realmente debo insistir en que se aclare el asunto”. En esto aprende a dejar tranquilos a los demás. Sencillamente pídele al Señor que te dé la conciencia de Cristo y Él te dará el equilibrio necesario hasta que estés verdaderamente completo en Él.

La vida perfecta y completa es la vida de un niño. Cuando soy consciente de mi conciencia, algo anda mal. Aquel que está enfermo es quien sabe realmente lo que es la salud. Un hijo de Dios no es consciente de la voluntad de Dios porque él es la voluntad de Dios. Cuando ha habido el menor alejamiento de esa voluntad, empezamos a preguntar: “Señor, ¿cuál es tu voluntad?” Un hijo de Dios nunca ora pidiendo ser consciente de que Él contesta la oración, pues todo el tiempo está apaciblemente seguro de que siempre lo hace.

Si tratamos de vencer la conciencia que tenemos de nosotros mismos por cualquier método de nuestro sentido común, lo que haremos es desarrollarla enormemente. Jesús dice: Venid a mí y yo os haré descansar, es decir, la conciencia de Él tomará el lugar de la nuestra. Jesús establece su reposo en cualquier sitio donde va, un reposo por causa de la perfección de la actividad en nuestra vida de la cual estamos conscientes.

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“…Ojos era yo para el ciego, y pies para el cojoy examinaba la causa que no conocía“, Job 29:15,16

 

20 De Agosto
“E eu vos aliviarei”, Mat.11.28

Sempre que alguma coisa começar a desintegrar-se em sua vida e na comunhão com Jesus Cristo, volte-se imediatamente para ele e peca-lhe que lhe forneça o Seu descanso. Nunca permita a permanência de nada que lhe possa estar a perturbar, tirando-lhe a sua paz. Encare cada elemento que desintegra como algo a ser combatido e não tolerado. Ore: “Senhor, torna real em mim a consciência da tua pessoa”. A preocupação excessiva consigo mesmo desvanecerá e ele será, então, tudo em todos. Cuidado para não permitir que essa fixação em si mesmo continue, porque lentamente ela despertará em si a lastimação, algo que é satânico. “Eu sou um incompreendido; isso é uma coisa pela qual eles deveriam desculpar-se; essa é uma questão que realmente devo tirar a limpo com todos os outros”. Deixe os outros em paz e peça ao Senhor para torná-lo apenas consciente dele; ele só então poderá trazer todo o equilíbrio de volta à sua vida, até que se torne incondicional nele.

Vida total é a vida que qualquer criança tem nela. Quando alguém se torna consciente demais de si próprio, algo está doentio com ele. O doente é que sabe o que é saúde. O filho de Deus não tem consciência da vontade de Deus porque ele é a própria vontade de Deus. Tão logo nos desviamos da vontade de Deus, começamos a perguntar: “Qual é a tua vontade, Senhor?” Um filho de Deus nunca ora pedindo-lhe que ele lhe dê consciência das respostas sobre suas orações, porque repousa na segurança que Deus sempre responde aos seus pedidos todos.

Se tentarmos superar a fixação em nós mesmos por qualquer outro método lógico, ela se tornará mais intensa, então Jesus diz: “Vinde a mim… e eu vos aliviarei”, isto é, a consciência da pessoa dele substituirá a nossa preocupação egocêntrica. Onde Jesus entra, ele dá descanso – um descanso resultante do aperfeiçoamento de toda aquela actividade que não está mais consciente de si própria.

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“…Olhos para o cego e pés para o coxo… pai para o orfão e a causa que desconhecia, investiguei…” Jó 29:15,16

Agosto 19

Venid a mí…“, Mateo 11:28

Dios quiere que vivamos una vida plena en Cristo Jesús, pero, como en ocasiones esa vida es atacada desde el exterior, caemos en un estado de introspección, un hábito que creíamos había desaparecido. La conciencia de nosotros mismos es lo primero que trastorna la plenitud de nuestra vida en Dios y lo que continuamente nos produce un sentimiento de lucha y confusión. Ser consciente de mi mismo no es un pecado. Este sentimiento se puede producir debido a que tengo un temperamento nervioso o por tener que enfrentar repentinamente nuevas circunstancias. Sin embargo, la voluntad de Dios es que estemos absolutamente completos en Él, nada menos. Cualquier situación que perturbe nuestro descanso en Él debe ser inmediatamente rectificada, lo cual no se logra ignorándola, sino acudiendo a Jesucristo. Si lo hacemos y le pedimos que cree en nosotros una conciencia suya, el Señor siempre lo hará hasta que aprendamos a permanecer en Él.

Nunca dejes de enfrentar aquello que destruye la unidad de tu vida con Cristo. Cuídate de permitir que la influencia de los amigos o las circunstancias dividan tu vida. Esto solamente sirve para minar tu fortaleza y retrasar tu desarrollo espiritual. Evita cualquier cosa que divida tu unidad con Él y te haga ver a ti mismo de manera separada. Nada es tan importante como mantenerse bien espiritualmente. Y la única solución es muy sencilla: Venid a mí. Estas palabras prueban la profundidad de nuestra realidad intelectual, moral y espiritual como personas. Sin embargo, en cada caso en que no somos hallados reales, preferimos discutir en lugar de ir a Jesús.

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“…Ojos era yo para el ciego, y pies para el cojoy examinaba la causa que no conocía“, Job 29:15,16

 

19 De Agosto
Vinde a mim“, Mat.11.28

Deus quer que vivamos uma vida plena em Cristo Jesus, mas, há ocasiões em que essa vida é atacada pelo lado de fora e tratamos de cair de novo num tipo de introspecção que pensávamos já não ser mais possível em nós. A fixação em nós mesmos é o primeiro elemento que transtorna a plenitude da nossa vida em Deus (quando já a temos) e que também produz lutas interiores atribuladas e constantes. A fixação em nós mesmos não é pecado; pode ser causada por um temperamento nervoso ou por uma mudança súbita de nossas circunstâncias. No entanto, a vontade de Deus é que estejamos sempre e totalmente completos nele. Qualquer coisa que perturbe nosso descanso nele deve ser tratada prontamente e sem dó; e não será ignorando o problema que o solucionaremos e, sim, buscando a Jesus Cristo. Se buscarmos o Senhor pedindo-lhe que produza em nós uma “fixação” nele, ele nos atenderá até que aprendamos a permanecer nele continuadamente.

Nunca permita que o problema da desintegração de sua vida em Cristo fique sem solução ou com solução adiada. Cuidado para não haver um vazamento ou uma desintegração de sua vida espiritual pela influência e conivência de amigos e circunstâncias; tenha cuidado com tudo que possa destruir a sua união com ele e levá-lo a ver-se a si mesmo de forma separada dele. Nada é tão importante como manter-se espiritualmente são e saudável. A grande solução é a mais simples também: “Vinde a mim”. Essas palavras servirão sempre como o teste que avalia a dimensão de nosso empenho intelectual, moral e espiritual. Em todos aqueles aspectos nos quais não estamos sinceros, discutimos com o Senhor, em vez de “irmos a Jesus”.

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“…Olhos para o cego e pés para o coxo… pai para o orfão e a causa que desconhecia, investiguei…” Jó 29:15,16

Agosto 18

Entonces él, oyendo esto, se puso muy triste porque era muy rico“, Lucas 18:23

El joven rico dignatario se alejó de Jesús mudo de tristeza. No tuvo nada que responder frente a sus palabras. No tuvo ninguna duda acerca de lo que Él le dijo, ni sobre su significado y esto le causó un dolor que no podía expresar con palabras. ¿Alguna vez te has encontrado en esta situación? ¿La Palabra de Dios ha venido señalándote un área de tu vida en la que eres muy rico: Quizá ciertas cualidades personales, deseos e intereses, o posiblemente las relaciones emocionales e intelectuales? Si es tu caso, entonces con frecuencia habrás enmudecido de dolor. El Señor no te perseguirá ni te suplicará, pero cada vez que se encuentre contigo en el punto señalado, sencillamente te repetirá: “Si realmente hablas en serio, esas son las condiciones”.

“Vende todo lo que tienes”. En otras palabras, despójate delante de Dios de todo lo que pueda considerarse una posesión hasta que sólo quede un ser humano consciente y luego entrégaselo a Él. Es ahí donde ocurre la verdadera batalla: En el reino de tu voluntad delante de Dios.

¿Estás más apegado a la idea de lo que Jesús desea, que a Él mismo? Si es así, pronto oirás una de sus duras, inflexibles y dolorosas declaraciones. Lo que Jesús dice es difícil y sólo es fácil cuando lo escuchan quienes tienen su misma naturaleza. Cuídate de permitir que algo suavice las duras palabras de Jesucristo.

Yo podría ser tan rico en mi pobreza personal, tan rico en mi conciencia de que no soy nadie, que nunca seguiría a Jesús. O puedo ser tan rico en el conocimiento de que soy alguien, que nunca seré su discípulo. ¿Estoy dispuesto a carecer el sentimiento de mi indigencia? Si no lo estoy, esa es la razón por la cual me desanimo. El desánimo es el amor propio desilusionado y el amor propio puede ser amor por mi devoción a Jesús y no a Él mismo.

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“…Ojos era yo para el ciego, y pies para el cojoy examinaba la causa que no conocía“, Job 29:15,16

 

18 De Agosto
Mas, ouvindo ele estas palavras, ficou muito triste, porque era riquíssimo“, Luc.18.23

O jovem rico retirou-se triste e mudo, nada mais tinha para dizer. Não tinha dúvida nenhuma quanto ao que Jesus lhe dissera, nem discutiu o sentido das palavras dele e isso produziu nele uma tristeza inexprimível. Você já se viu nessa situação? Deus já lhe falou sobre algo que você considera uma riqueza sua – temperamento, gostos pessoais, relacionamentos? Nesse caso, já se entristeceu muitas vezes ao ponto de não saber o que dizer a Ele. O Senhor não irá atrás de si, não lhe fará súplicas, mas, todas as vezes que o interpelar com essa mesma questão, ele simplesmente lhe repetirá: “Se falas a sério quanto a seguir-me, essas ainda serão as condições”.

“Vende tudo o que tens”, despoje-se moralmente diante de Deus de tudo o que talvez seja uma riqueza, até reduzir-se a um simples ser humano e apenas então ofereça-se a Deus. Será aí que se trava a mais dura batalha – quando colocamos nossa vontade antes e acima da que Deus tem para nós. Você está mais voltado para a sua própria ideia daquilo que Jesus deseja, do que voltado para ele? Se for assim, provavelmente ouvirá uma das suas frases que lhe parecerão duras e que o entristecerá ainda mais. O que Jesus diz é duro; e só se torna fácil quando o ouvimos com uma disposição igual à que Ele tem. Tenha cuidado para não deixar que nada torne a palavra dura de Jesus Cristo mais branda do que ela é.

Posso mesmo tornar-me orgulhoso de minha própria pobreza, tão consciente de que não sou ninguém, que nunca poderei ser discípulo efectivo de Jesus por essa razão; ou posso ser tão consciente de que sou alguém que também nunca me tornarei discípulo. Estarei disposto a esvaziar-me da hiper-consciência de que sou pobre? É aí que o desânimo ganha pernas para andar. O desânimo é amor-próprio que se desencantou com algo e esse amor-próprio pode ser o tal amor à minha devoção por Jesus Cristo.

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“…Olhos para o cego e pés para o coxo… pai para o orfão e a causa que desconhecia, investiguei…” Jó 29:15,16

17 de Agosto
Uma coisa ainda te falta; vende tudo o que tens (…) vem e segue-me“, Luc.18.22

Já alguma vez ouviu o Mestre proferir-lhe uma palavra especialmente dura? Se ainda não, duvido que alguma vez o tenha ouvido sequer. Jesus Cristo diz muita coisa que escutamos, mas, que nem sequer ouvimos; e quando, o ouvimos, então, percebemos que suas palavras se tornaram incrivelmente duras e incompreensíveis.

Jesus não parecia nem um pouco ansioso para tornar este homem obediente e não fez nenhuma tentativa de segurá-lo consigo sequer. Disse-lhe simplesmente: “Vende tudo o que tens, depois vem e segue-me”. O Senhor nunca lhe rogou que ficasse, não o adulou, nunca ludibriava a tentar convencer; simplesmente proferia as palavras mais duras que ouvidos mortais já ouviram e não fazia mais nada depois disso.

Será que já ouvi Jesus dizer uma palavra dura assim? Ter-me-á ele dito alguma coisa pessoalmente, à qual eu tenha prestado a maior atenção? Não algo que eu possa expor ou sobre o que possa fazer comentários, mas, algo que tenha ouvido e percebido dele? Aquele homem entendeu muito bem tudo o que Jesus disse; ouviu, pensou no que significava tudo aquilo e seu coração se entristeceu com isso. Ele não se afastou dali com uma atitude arrogante; retirou-se muito triste, profundamente desanimado. Viera a Jesus dominado por um ardente desejo de poder segui-lo e a palavra de Jesus o congelou, simplesmente; em vez de produzir nele uma devoção entusiástica, provocou um desânimo angustiante em seu coração. E Jesus não saiu para ir atrás dele; deixou-o partir. O Senhor sabe perfeitamente que sua palavra, uma vez ouvida, mais cedo ou mais tarde produzirá seus frutos. O terrível disso tudo é que alguns de nós a impedem de dar frutos na vida prática. Que explicação será que daremos quando, enfim, nos decidirmos ser obedientes a Jesus naquilo que nos falou? Uma coisa é certa, ele nunca nos lançará nada em rosto.

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“…Olhos para o cego e pés para o coxo… pai para o orfão e a causa que desconhecia, investiguei…” Jó 29:15,16

Agosto 17

Jesús le dijo: Aún te falta una cosa: vende todo lo que tienes… y ven, sígueme. Entonces, él oyendo esto, se puso muy triste porque era muy rico“, Lucas 18:22-23

¿Alguna vez has oído que el Maestro te dice algo muy duro? Si no, dudo que en algún momento lo hayas oído decir algo. Jesús dice muchas verdades que oímos, pero realmente no escuchamos. Cuando lo escuchamos de verdad, sus palabras son notablemente duras e inflexibles.

Jesús no se mostró en lo más mínimo solícito en que el joven hiciera lo que Él le estaba diciendo y no hizo ningún intento por retenerlo a su lado. Sencillamente le dijo: “Vende todo lo que tienes y ven, sígueme”. Nuestro Señor nunca rogó, ni aduló, ni tuvo que poner trampas.

Sencillamente pronunció las palabras más severas que oídos humanos hayan escuchado y luego lo dejó solo. ¿Alguna vez he oído a Jesús decirme algo duro e inflexible? ¿Me ha dicho algo personalmente, que yo he escuchado de manera consciente? No algo sobre lo que yo pueda hacer una exposición ante los demás sino algo que le he escuchado decirme directamente a mí. Este hombre comprendió lo que Jesús dijo, lo oyó con claridad, entendió el impacto total de sus implicaciones y su corazón se quebrantó. No partió con una actitud desafiante, pero sí muy triste, desanimado por completo. Había venido a Jesús lleno del fuego de un sincero e intenso deseo, pero las palabras de Jesús lo congelaron. Le produjeron un doloroso desaliento en lugar de fervor y entusiasmo. Y Jesús no fue tras él, sino que lo dejó ir.

Nuestro Señor sabe perfectamente que una vez que su Palabra ha sido oída de veras, tarde o temprano dará fruto. Lo terrible es que algunos de nosotros impedimos que fructifique en nuestra vida, ahora. Me pregunto, ¿qué diremos cuando, por fin, resolvamos consagrarnos completamente en ese asunto? Pero hay algo cierto: Él jamás nos echará en cara las fallas del pasado.

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“…Ojos era yo para el ciego, y pies para el cojoy examinaba la causa que no conocía“, Job 29:15,16

16 De Agosto
Ele os chama pelo nome…João 10.3

Quando não o entendi, tragicamente? João 20.11-18. É possível conhecer-se tudo sobre doutrina e mesmo assim Jesus não ser conhecido de nós. Quando nosso conhecimento da pura doutrina ultrapassa a nossa comunhão com Jesus, estamos em real perigo de morte. Por que Maria conseguia chorar? Porque a doutrina valia tanto para Maria quanto a relva que ela pisava debaixo de seus pés! Sobre doutrina, qualquer fariseu poderia facilmente envergonhar Maria; mas, o que não poderiam ridicularizar era o fato de Jesus lhe haver expulsado sete demónios, Luc.8:2; no entanto, poder receber as bênçãos de Jesus e poder ver Jesus nunca será a mesma coisa para ninguém. Maria “viu Jesus em pé, mas, não reconheceu que era Jesus”; Jesus disse-lhe, “Maria” – assim que ela ouviu aquela voz, reconheceu que quem lhe falava era a pessoa que ela conhecia. “Mestre!”, João 20:14-16.

Quando duvido teimosamente? João 20.24-29. Terei andado na duvida sobre alguma coisa a respeito de Jesus – uma experiência de que outros testificaram, mas, que eu ainda não obtive? Os outros discípulos contaram a Tomé que tinham visto Jesus, mas, Tomé duvidou: “Se eu não vir… de modo algum acreditarei”, João 20:25. Tomé precisava do toque de Jesus. Não sabemos quando nem como ele nos tocará, mas, quando isso ocorrer, a experiência é indescritivelmente preciosa. “Senhor meu e Deus meu!” João 20:28.

Quando o nego egoisticamente? João 21.15-17. Pedro chegou a negar Jesus Cristo com pragas e juramentos; após a ressurreição, Jesus teve de aparecer a Pedro individualmente. Primeiro, reintegrou-o em particular para depois o fazer diante dos outros. “Senhor, tu sabes que eu te amo”, João 21:17.

Meu relacionamento pessoal com Jesus Cristo tem qualquer história que seja real? O sinal do discípulado é uma relação pessoal com ele – um conhecimento de Jesus Cristo a qual nada tem como melindrar ou fazer tremer.

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Agosto 16

A sus ovejas llama por nombre“, Juan 10:3

Lamentablemente, ¿cuándo lo he interpretado mal a Él? (ver Juan 20:11-18). Es posible conocer toda la doctrina y, sin embargo, no conocer a Jesús. El alma de una persona está en grave peligro cuando el conocimiento de la doctrina supera a Jesucristo, evitando la comunión íntima con Él. ¿Por qué lloraba María Magdalena? Para ella la doctrina no significa más que la hierba que pisaba. Cualquier fariseo podría haberse mofado de ella por su doctrina, pero de lo que nunca se hubiera podido burlar era del hecho de que Jesús la había liberado de siete demonios (ver Lucas 8:2). Y, aun así, las bendiciones del Señor no eran en nada comparadas con el privilegio de conocerlo a ÉL. Dicho esto, se volvió y vio a Jesús que estaba allí; “pero no sabía que era Jesús… Él le dijo: ¡María!…” Tan pronto la llamó por su nombre, ella supo que tenía unas vivencias del pasado con Aquel que le había hablado. “Volviéndose ella le dijo: ¡Raboni! Que significa: “Maestro””.

¿Cuánto he dudado tercamente? (Juan 20:24-29). ¿He tenido alguna duda acerca de Jesús? ¿Tal vez con respecto a una experiencia de la cual otros dan testimonio, pero yo aun no he vivido? Le dijeron, pues, los otros discípulos: ¡Hemos visto al Señor! Sin embargo, Tomás dudó y dijo: “Si no veo… no creeré”. Él necesitaba el toque personal de Jesús. No sabemos cuándo han de venir sus toques, pero cuando llegan son indescriptiblemente preciosos. Entonces, Tomás respondió y le dijo: “¡Señor mío y Dios mío!”

¿Cuándo lo he negado por egoísmo? (Juan 21:15-17). Pedro negó a Jesucristo con maldiciones y juramentos. A pesar de eso, después de la resurrección Jesús se le apareció a él únicamente. Lo restauró en privado y después frente a los demás. Y Pedro le dijo: “Señor… tú sabes que te quiero”. ¿Tengo un historial personal con Jesucristo? La única señal cierta del discipulado es la comunión íntima con Él; un conocimiento de Jesús que nada puede conmover.

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“…Ojos era yo para el ciego, y pies para el cojoy examinaba la causa que no conocía“, Job 29:15,16