Archive for July, 2016

Julio 31
“Pero tenga la paciencia su obra completa, para que seáis perfectos y cabales, sin que os falte cosa alguna”, Santiago 1:4

Muchos de nosotros estamos bien en lo principal, pero aún hay algunas áreas en las que somos descuidados y perezosos. No es un problema de pecado, sino de los residuos de nuestra vida carnal que tienden a hacernos descuidados. La negligencia es un insulto para el Espíritu Santo y no debemos permitirla en ningún aspecto, ya sea la manera de comer y de beber o la forma de adorar a Dios.
Nuestra relación con Dios no sólo debe estar bien, sino también la manifestación externa de esa relación. A la larga, nada se le escapará a Él, porque cada detalle de nuestra vida está bajo su escrutinio. Él nos hará volver al mismo punto una y otra vez y de muchas maneras y nunca se cansará de llevarnos al mismo asunto hasta que aprendamos la lección, porque su propósito es terminar la obra. Puede ser un problema que surge por nuestra naturaleza impulsiva, pero una y mil veces, con la más persistente paciencia, Dios nos devolverá a ese punto en particular. Pueden ser nuestros ociosos y vacilantes pensamientos, nuestra naturaleza independiente o nuestros intereses personales. Mediante este proceso Dios trata de resaltar en nosotros aquello que no es completamente correcto.
Hasta aquí ha sido maravilloso nuestro estudio sobre la verdad revelada de la redención divina y nuestros corazones son perfectos para con Dios. Su maravillosa obra en nosotros nos permite saber que, en general, estamos bien con Él. Pero tenga la paciencia su obra completa. El Espíritu Santo nos dice, por medio de Santiago: “Ahora permite que tu paciencia se convierta en un producto terminado”. Ten cuidado con la negligencia en los pequeños detalles de la vida y no digas: “Ah, por ahora eso tendrá que esperar”. Sea lo que sea, Dios te lo señalará con persistencia hasta que seas completamente suyo.

AVIVAMIENTOS

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“…Ojos era yo para el ciego, y pies para el cojo… y examinaba la causa que no conocía”, Job 29:15,16

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31 De Julho
 Ora, a perseverança deve ter acção completa, para que sejais perfeitos e íntegros, em nada deficientes“, Tiago 1:4

Muitos de nós somos correctos no essencial; mas, há algumas áreas de nossas vidas nas quais somos desleixados. Não é uma questão de pecado, mas, de resíduos da vida carnal que tendem a tornar-nos desleixados. O desleixe é um insulto ao Espírito Santo. Não deveríamos ser desleixados em nada, nem no comer, nem no beber, nem na maneira de cultuar a Deus.

Não só deve ser íntegro e básico todo o nosso relacionamento com Deus, mas, a expressão externa desse mesmo relacionamento deve ser correcta também. Deus não deixará escapar nada; ele analisa cada pormenor de toda a nossa vida. De inúmeras maneiras Deus nos fará voltar diversas vezes ao mesmo ponto de sempre. Ele nunca se cansa de fazer-nos voltar a determinado ponto, até que aprendamos a lição de coração, porque quer que sejamos íntegros, em nada deficientes mesmo. Pode ser um problema de impulsividade, mas, Deus com a mais persistente paciência, muitas vezes, tem-nos feito voltar a encarar esse problema; ou o problema pode ser uma tendência para nos entregarmos a devaneios ou a uma individualidade independente. E Deus está tentando fazer-nos reconhecer aquele pormenor que não está totalmente correcto em nós. 

*Temos tido momentos maravilhosos durante este semestre, aprendendo a verdade sobre a redenção de Deus e nosso coração acha-se em perfeita comunhão com ele. A maravilhosa obra que ele está realizando dentro de nós dá-nos a certeza de que, nos pontos importantes, estamos de bem com ele. “Ora”, diz o Espírito através de Tiago, “a perseverança deve ter acção completa em nós”. Fique de olho nos pequenos desleixes: “Oh, por agora está bem assim”. Não importa o que seja, Deus insistirá em chamar a nossa atenção para qualquer pormenor, até que sejamos integralmente dele.

*(Estas meditações eram pequenos resumos de uma mensagem diária que Oswald Chambers trazia aos estudantes da Escola Teológica da qual era director em Inglaterra. Depois da sua morte, a sua esposa compilou-os em um livro de meditações diárias). 

REAVIVAMENTOS

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“…Olhos para o cego e pés para o coxo… pai para o orfão e a causa que desconhecia, investiguei…” Jó 29:15,16

Julio 30
Pero Jesús mismo no se fiaba de ellos… pues él sabía lo que hay en el hombre“, Juan 2:24,25

La desilusión implica que en mi vida ya no hay más conceptos erróneos, impresiones y juicios falsos. Pero, aunque ya no seamos engañados, nuestra experiencia con la desilusión puede volvernos cínicos y demasiado severos en nuestros juicios acerca de los demás. La desilusión que viene de Dios nos lleva al punto donde vemos a la gente como realmente es y, sin embargo, no hay cinismo ni pronunciamos palabras hirientes o amargas. Muchas de las circunstancias de la vida que causan las más grandes heridas, aflicciones y dolor se deben a que tenemos ilusiones. No somos leales unos a otros en cuanto a los hechos, viéndonos como realmente somos, sino que somos leales solamente con las ideas que tenemos los unos de los otros. Según nuestra manera de pensar, todo es encantador y bueno, o perverso, malévolo y cobarde. 

Negarnos a ser desilusionados es la causa de gran parte del sufrimiento de la vida. Y ocurre así: Si amamos a alguien, pero no a Dios, le exigimos a esa persona perfección y rectitud totales y cuando no encontramos estas virtudes nos volvemos crueles y vengativos. Estamos demandando de un ser humano lo que él o ella no pueden dar. Sólo hay un ser que puede satisfacer completamente las inmensas profundidades del adolorido corazón humano: el Señor Jesucristo. Según vemos, nuestro Señor es muy severo en cuanto a toda relación humana y esto si debe a que Él sabe que toda relación que no se base en la fidelidad a Él terminará en desastre. Nuestro Señor no se fió de nadie ni puso su confianza en la gente, pero nunca fue receloso ni amargado. La confianza de nuestro Señor en Dios y en lo que su gracia podía hacer por cualquier persona, era tan perfecta que nunca se impacientó ni perdió la esperanza por nadie. Si nuestra confianza está puesta en los seres humanos terminaremos perdiendo la esperanza en todos. 

AVIVAMIENTOS

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Ojos era yo para el ciego, y pies para el cojo… y examinaba la causa que no conocía“, Job 29:15,16

30 De Julho
Mas, o próprio Jesus não se confiava a eles… porque ele mesmo sabia o que era a natureza humana“, João 2.24,25

A desilusão põe fim aos juízos falsos. Ter os olhos abertos através da desilusão e do desapontamento pode deixar-nos cépticos e muito severos em nosso juízo em relação aos outros, mas a desilusão que vem de Deus leva-nos a ver as pessoas como elas realmente são. Isso, todavia, não nos leva ao cepticismo; nem teremos coisas amargas que ferem para lhes retornar. Muitas das experiências cruéis da vida provêm do facto de termos certas ilusões. Não somos fiéis uns aos outros em função do que na realidade somos, mas, apenas em função do juízo que fazemos uns dos outros. Tudo é ou maravilhoso e bonito, ou mesquinho e ignóbil, dependendo da ideia que fazemos sobre as coisas.

Grande parte do sofrimento da vida humana é causada por nossa relutância em nos desapontarmos. Acontece do seguinte modo: se amamos uma pessoa e não amamos a Deus, exigimos dela total perfeição e rectidão; como não encontramos isso nelas, tornamo-nos cruéis e com sede de vingança; estamos exigindo de um ser humano algo que ele não nos pode vir a dar. Só existe um Ser capaz de satisfazer o anseio profundo do coração humano e esse ser é o Senhor Jesus Cristo. A razão por que o Senhor parece ser tão rigoroso em relação a cada relacionamento humano, é que ele sabe que todo relacionamento não baseado na lealdade a ele primeiro, terminará em fracasso. O Senhor não confiava em ninguém, todavia nunca manifestou desconfiança nem amargura contra alguém. A confiança dele em Deus e no que a graça divina poderia fazer por qualquer pessoa, era tão perfeita que ele não entrava em desespero por causa de ninguém. Se colocarmos nossa confiança em qualquer ser humano, acabaremos por nos desesperar do resto mundo também.

REAVIVAMENTOS

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“…Olhos para o cego e pés para o coxo… pai para o orfão e a causa que desconhecia, investiguei…” Jó 29:15,16

Julio 29

He aquí que viene con las nubes“, Apocalipsis 1:7

En la Biblia las nubes siempre están relacionadas con Dios. Las aflicciones, los sufrimientos o las circunstancias providenciales, dentro o fuera de nuestras vidas, en realidad parecen contradecir su soberanía. Pero precisamente por medio de esas nubes el Espíritu de Dios nos está enseñando cómo andar por fe. Si el cielo siempre estuviera despejado, no tendríamos fe… “las nubes son el polvo de sus pies“, Nahum 1:3. Indican que Dios está ahí. ¡Qué revelación saber que el dolor, la aflicción y el sufrimiento son las nubes que lo acompañan! Sin ellas, Él no se puede acercar a nosotros. Dios no viene en un claro resplandor. 

Es incorrecto decir que Él quiere enseñarnos algo durante nuestras pruebas. Por medio de cada nube que trae a nuestro camino Él quiere que olvidemos lo aprendido. Su propósito con la nube es simplificar nuestras creencias hasta que nuestra relación con Él sea exactamente como la de un niño: Sólo Dios y mi alma. Los demás no son más que sombras. Hasta que las otras personas no se conviertan en sombras, serán para nosotros nubes y oscuridad de vez en cuando. ¿Mi relación con Dios se está volviendo más sencilla que antes? 

Hay una relación entre las extrañas circunstancias providenciales de Dios y lo que conocemos de Él y debemos aprender a interpretar los misterios de la vida a la luz de ese conocimiento. Sólo lo conoceremos cuando podamos ver cara a cara el hecho más oscuro de la vida, sin menoscabar nuestra visión del carácter de Dios. 

Y…tuvieron temor al entrar en la nube“, Lucas 9:34. ¿Hay alguien aparte de Jesús en tu nube? Si es así, se oscurecerá más. Debes llegar al lugar donde no haya nadie más sino sólo Jesús (ver Marcos 9:7-8). 

AVIVAMIENTOS

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“…Ojos era yo para el ciego, y pies para el cojo… y examinaba la causa que no conocía“, Job 29:15,16

29 De Julho
“Eis que vem com as nuvens”Apocalípse 1.7

Na Bíblia, as nuvens acham-se sempre relacionadas com Deus. As nuvens são aquelas tristezas, sofrimentos ou provações de nossa vida, que parecem desafiar todo o domínio de Deus. São precisamente essas nuvens que o Espírito de Deus está usando para nos ensinar a andar na fé. Se não houvesse nuvens, não obteríamos fé. “As nuvens são o pó dos Seus pés”Naum 1:3; são um sinal de que ele está ali presente connosco. Que grande revelação é saber que a tristeza, a desolação e o sofrimento são as nuvens que acompanham Deus! Deus não pode aproximar-se de nós sem as nuvens; ele não pode aproximar-se com toda a sua luminosidade sem haver protecção.

Não é certo afirmar que Deus nos quer ensinar alguma coisa através das provações que recaem sobre nós: através de cada nuvem que Ele envia, Ele quer que desaprendamos algo, por certo. Seu propósito, ao mandar uma nuvem, é simplificar nossa fé até que o nosso relacionamento com ele seja exactamente como o de uma criança – apenas Deus e minha alma – onde as outras pessoas se tornam em sombras. Enquanto as outras pessoas não se tornarem sombras, nuvens e escuridão me envolverão de quando em quando ainda. Será que meu relacionamento com Deus se vai tornando cada vez mais simples?

Existe uma relação entre as estranhas providências de Deus e aquilo que sabemos dele; temos que aprender a interpretar os mistérios da vida à luz do conhecimento que temos de Deus. A menos que sejamos capazes de encarar de frente os mais negros e sombrios acontecimentos, sem lançar dúvidas sobre o próprio carácter de Deus, na verdade mal o conhecemos.

“… E encheram-se de medo ao entrarem na nuvem”Lucas 9:34. Há mais alguém dentro de sua nuvem a não ser Jesus? Se houver, a situação tornar-se-á ainda mais escura para si oportunamente; você tem que chegar a um ponto onde não haja ninguém mais senão Jesus (ver Marcos 9:8).

REAVIVAMENTOS

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“…Olhos para o cego e pés para o coxo… pai para o orfão e a causa que desconhecia, investiguei…” Jó 29:15,16

28 De Julho

“En seguida hizo a sus discípulos entrar en la barca e ir delante de él a Betsaida, en la otra ribera”, Marcos 6:45

Somos propensos a imaginar que si Jesucristo nos exhorta a hacer algo y lo obedecemos, Él nos llevará hacia un gran triunfo. Nunca deberíamos pensar que nuestros sueños de éxito hacen parte del propósito de Dios para nosotros. De hecho, su objetivo puede ser exactamente lo contrario. Tenemos la idea de que Él nos está conduciendo hacia un fin particular, una meta deseada, pero no es así. Llegar a un fin especial es de poca importancia y alcanzarlo simplemente es un episodio en el camino. Lo que nosotros vemos sólo como el proceso para alcanzar un fin, Dios lo ve como la meta. 

¿Cuál es mi visión de lo que Dios se propone conmigo? Su propósito es que dependa de Él y de su poder ahora. Si en medio de la tempestad de la vida permanezco tranquilo, fiel y decidido, esa es la finalidad de su propósito. Él no está obrando para llevarnos hacia una meta particular. Su objetivo es el proceso en sí. Lo que desea para mí es que lo ven caminar sobre las olas, sin ninguna playa, éxito o meta a la vista sino con la absoluta certeza de que todo está bien porque lo veo andar sobre el mar (Marcos 6:49). Lo que glorifica a Dios es el proceso, no el resultado. 

El entrenamiento de Dios es para hoy, no para mañana. Su propósito es para este minuto, no para un tiempo futuro. A nosotros no nos incumbe lo que viene después de nuestra obediencia y estamos equivocados cuando pensamos en eso. Lo que la gente llama preparación, Dios lo ve como la meta misma. 

El propósito divino es capacitarme para que vea que Él puede caminar sobre las tormentas de mi vida precisamente ahora. Si tenemos una meta posterior en perspectiva, no le prestaremos la suficiente atención al presente inmediato. Pero si comprendemos que la obediencia es el fin, entonces cada momento, venga como venga, será precioso. 

AVIVAMIENTOS

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“…Ojos era yo para el ciego, y pies para el cojo… y examinaba la causa que no conocía“, Job 29:15,16

28 De Julho
“Logo a seguir, compeliu Jesus os seus discípulos a embarcar e passar adiante para o outro lado…”, Marc.6.45-52

Temos tendência para pensar que, se Jesus Cristo nos der uma ordem e lhe obedecermos, ele nos levará a um grande sucesso. Nunca devemos colocar nossos sonhos de sucesso como o propósito de Deus para nós; seu propósito talvez seja exactamente o oposto do nosso. Imaginamos que Deus está a levar-nos a um determinado fim, para um alvo desejado; mas, ele não está. Chegar ou não a um alvo específico é mero incidente. Aquilo que chamamos de processo, Deus chama de alvo.

Qual é meu sonho no tocante ao propósito de Deus? O propósito dele é que eu dependa dele e do seu poder. Se eu conseguir manter-me calmo e despreocupado no meio dum tumulto, este é o propósito de Deus. Deus não está a operar visando uma determinada conclusão a meu favor; o alvo dele é o que considero o processo – que eu o veja andando sobre as ondas, sem nenhuma praia à vista, nenhum êxito, nenhum alvo meu; apenas a certeza absoluta de que está tudo bem porque eu o vejo andando sobre o mar. É o processo, não o fim, que glorifica a Deus.

O treino de Deus é para já, não para daqui a pouco. Seu propósito é para este momento, não para algo no futuro. Não temos nada a ver com o “depois” da obediência; se nos preocuparmos com o “depois” estaremos errados. O que os homens chamam de treino e preparação, Deus chama só de alvo.

O alvo de Deus é capacitar-me para a compreensão de que ele pode andar sobre o caos de minha vida hoje ainda. Se temos um outro alvo em vista, não prestamos atenção necessária e quanto baste ao que acontece no tempo presente. Mas, caso reconheçamos que o alvo é a obediência, então cada momento, seja ele como for, torna-se precioso e importantíssimo.

REAVIVAMENTOS

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“…Olhos para o cego e pés para o coxo… pai para o orfão e a causa que desconhecia, investiguei…” Jó 29:15,16

27 De Julho
Se alguém quiser fazer a vontade dele, conhecerá a respeito da doutrina…” João 7.17

A compreensão das coisas espirituais não vêm através do intelecto, mas da percepção na ocorrência da obediência. Se alguém deseja conhecimento científico precisará utilizar a curiosidade intelectual; mas, se deseja entender o ensino de Jesus Cristo, só terá acesso a ele através da obediência de todo seu ser, integralmente como ele é. Portanto, se me falta compreensão das coisas espirituais, posso ter certeza de que saiu uma ordem dele porque não Lhe quero ser obediente. A escuridão intelectual é o resultado directo da ignorância; a escuridão espiritual vem em decorrência de eu não querer ser obediente a alguma orientação Sua.

Sempre que alguém recebe uma palavra de Deus é logo posto à prova quanto a ela. Desobedecemos e depois ficamo-nos perguntando por que não crescemos espiritualmente. “Se, pois, ao trazeres ao altar a tua oferta“, disse Jesus, “ali te lembrares de que teu irmão tem alguma coisa contra ti… não me digas mais uma palavra… mas, vai primeiro reconciliar-te com teu irmão depressaMateus 5:23,24. O ensinamento de Jesus afecta-nos em nossa vivência diária e quotidiana. Não é possível alguém permanecer diante dele indiferente e fingindo ser o que não é, nem por um segundo sequer. Sua orientação torna-nos escrupulosos e minuciosos. O Espírito de Deus aponta em nós o espírito da auto-justificação para o eliminar; ele nos torna sensíveis a coisas nas quais nem sequer havíamos pensado antes.

Quando Jesus o convencer de alguma coisa através da compreensão da sua Palavra, não tire o seu corpo para fora, tentando escapar. Se o fizer, transformar-se-á num hipócrita religioso. Pense bem quais são as coisas que o fazem encolher seus ombros e descobrirá por que não cresce espiritualmente. “Vai primeiro” – mesmo correndo o risco de ser considerado fanático; você tem que obedecer ao que Deus lhe diz primeiro e acima de tudo.

 REAVIVAMENTOS

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…Olhos para o cego e pés para o coxo… pai para o orfão e a causa que desconhecia, investiguei…” Jó 29:15,16

Julio 27
El que quiera hacer la voluntad de Dios, conocerá si la doctrina es de Dios…“, Juan 7:17

La regla de oro para obtener discernimiento espiritual no es la búsqueda intelectual, sino la obediencia. Si una persona quiere tener conocimiento científico, se guía por la curiosidad intelectual. Pero, si desea revelación de las enseñanzas de Jesucristo, únicamente lo puede lograr obedeciéndole. Si las verdades espirituales son secretas y ocultas para mí, entonces puedo estar seguro de que en mi vida hay algo que no quiero hacer. La oscuridad intelectual proviene de la ignorancia, pero la espiritual se debe a que hay algo que no tengo la intención de obedecer.
Nadie recibe una palabra de Dios sin que sea puesto a prueba de inmediato con respecto a ella. Nosotros desobedecemos y luego nos sorprendemos porque no estamos creciendo espiritualmente. Jesús dijo: “Por tanto, si traes tu ofrenda al altar y allí te acuerdas de que tu hermano tiene algo contra ti, deja allí tu ofrenda delante del altar y ve, reconcíliate primero con tu hermano y entonces vuelve y presenta tu ofrenda“, Mateo 5:23-24. En esencia está diciendo: “No me digas ni una palabra más, primero sé obediente y rectifica eso”. Las enseñanzas de Jesús nos impactan donde más nos duele. No podemos engañarlo ni por un instante. Él nos enseña hasta en el más mínimo detalle. El Espíritu de Dios descubre nuestra actitud de auto justificación y nos hace sensibles a verdades en las que nunca habíamos pensado.
Cuando Jesús te muestre algo por medio de su Palabra, no lo evadas. Si lo haces, te convertirás en un farsante religioso. Examina aquello en lo cual tiendes a encogerte de hombros, a desobedecer y comprenderás por qué no estás creciendo espiritualmente. Como dijo Jesús: Ve, reconcíliate primero. Debes obedecer lo que Dios te dice aunque corras el riesgo de que te crean un fanático.

AVIVAMIENTOS

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“…Ojos era yo para el ciego, y pies para el cojo… y examinaba la causa que no conocía”, Job29:15,16