Abril 23 

Nosotros somos colaboradores de Dios“, 1 Corintios 3:9

Ten cuidado con cualquier trabajo que realices para Dios, que te lleve a dejar de concentrarte en Él. Muchos obreros cristianos adoran su trabajo, pero el único interés de un obrero debería ser concentrarse en Dios. Esto significa que cualquier otro límite de nuestra vida diferente a éste, ya sea mental, moral o espiritual, será un límite completamente libre, con la libertad que Dios le da a sus hijos – los hijos que lo adoran a Él, no los rebeldes. Un obrero que carece de este rasgo predominante y solemne de concentración en Dios corre el peligro de que su obra se convierta en una carga. Es esclavo de sus propios límites y al cuerpo, la mente y el espíritu no les queda un espacio de libertad. En consecuencia, queda consumido y aplastado y no es libre ni tiene gozo en la vida. Sus nervios, mente y corazón se encuentran tan agobiados que la bendición de Dios no puede reposar sobre Él. Pero, el caso opuesto es igualmente cierto. Una vez que estamos concentrados en Dios, todos los límites de mi vida son libres y están dominados únicamente por Él. Ya no hay ninguna responsabilidad sobre ti por causa del trabajo. Tu única responsabilidad es la de mantenerte en un contacto vivo y permanente con Dios y la de cuidar que nada estorbe tu cooperación con Él. La libertad que experimentaste después de la santificación es la libertad de un hijo y lo que sujetaba tu vida desaparece. Pero, ten cuidado de recordar que has sido libertado con el único propósito de estar absolutamente consagrado a Aquel que es tu compañero de trabajo.

No tenemos ningún derecho a decidir cuál es el lugar donde Dios nos debe colocar, o a tener ideas preconcebidas con respecto a aquello para lo cual Él nos está preparando. Dios está a cargo de todo. Dondequiera que nos ubique, nuestro único objetivo debe ser derramar nuestras vidas con una devoción incondicional a Él en aquella obra en particular. “Todo lo que te venga a mano para hacer, hazlo según tus fuerzas”, Eclesiastés 9:10.

AVIVAMIENTOS

(www.avivamientos.net)

“…Ojos era yo para el ciego, y pies para el cojo… y examinaba la causa que no conocía“, Job 29:15,16

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